Cuatro generaciones que hacen su historia horneando masas

Familia Zunino, dueña de Panadería y Pastelería Crocante:

Conozca a una familia que llegó al país en un barco en 1930, buscando nuevos horizontes tras vivir complejos años de post guerra en Italia. A punta de esfuerzo, hoy tienen un exitoso negocio en Las Condes.

En Tomás Moro 179 se encuentra Panadería y Pastelería Crocante, un acogedor lugar donde el público puede encontrar un amplio surtido de deliciosas tortas, finos postres, tradicionales kuchenes y queques, elegante coctelería, prácticos productos envasados (bolsitas de galletas), panes, alimentos salados y masas especiales, además de una fina cafetería para disfrutar.

Se trata de una empresa familiar ligada al rubro por cuatro generaciones, cosa que les ha permitido reunir diversas recetas que hoy utilizan para atender a sus clientes.

El origen de esta industria tiene dos vertientes. Por un lado, don José Ginesta Planas, quien a comienzos del siglo pasado emigró desde Saint Celoni en Barcelona, donde su familia trabajaba en panadería y pastelería, razón por la que trajo un amplio conocimiento acerca de este oficio.

Por otra parte estuvo don Domingo Zunino Zunino, quien emigró desde Italia buscando nuevos horizontes ante la difícil situación de la post guerra. Él fue prisionero por dos años durante la Gran Guerra en Libia, que era una colonia italiana en ese entonces.

Asimismo, a fines de los años 20 trabajaba como panadero y pastelero en el barco Ponteverde, que era un transatlántico de la compañía Lloyd Sabaudo de  Italia. El servicio a bordo debía ser excelente, ya que debían atender y entretener a los pasajeros durante los 15 días que duraba la travesía desde Génova (Italia) hasta Buenos Aires (Argentina).

Pronto tomó la decisión de trasladarse a la ciudad de Santiago para vivir aquí con su familia, puesto que ya se encontraba en el país uno de sus hermanos. El viaje se concretó en 1930 (ver foto adjunta), trasladándose don Domingo con su esposa Contina Zunino y sus hijos Walter, Stevio y Wilma. Una nota anecdótica del traslado, fue que traían una Vespa desarmada, la que fue una gran novedad cuando llegaron a Chile.

Inicialmente instaló un almacén en el sector de Independencia. Después tuvo una panadería en Macul. Cuando su hijo Walter Zunino Zunino  tuvo edad suficiente (al terminar la primaria) comenzó a trabajar con él y continuó con la tradición, enseñándole todos los secretos del negocio.

Walter se inició repartiendo pan en carretón. Con el paso de los años, instaló con su padre la panadería Zunino en Vicuña Mackenna. Luego ésta quedó en manos de su hermana, doña Wilma Zunino, casada con don Pepe Domínguez. Ellos estuvieron muchos años allí.

Pero no se agotó el afán de emprender de don Walter Zunino Zunino. Dentro de las áreas que exploró, estuvo la fabricación de ladrillos. Además, participó en la construcción del cine Gran Avenida. De hecho, con su familia vivió en ese edificio por unos dos años. Su hijo mayor, Walter Zunino Guinesta, hoy recuerda que como a los 10 años bajó a la sala de proyección y vio “Los Pájaros” de Alfred Hitchcock, película que lo dejó aterrado por bastante tiempo.

Pasaron los años y en 1975, padre e hijo optaron por emigrar a Ecuador, motivados por los años difíciles que se vivieron en Chile durante la Unidad Popular y en los inicios del régimen militar. Allá continuaron la tradición e instalaron la panadería y pastelería La Selecta. Luego, en 1986 se trasladaron a la ciudad de Guayaquil, donde construyeron e instalaron otro establecimiento con el mismo nombre.

En esa época Walter Zunino Guinesta tuvo un accidente por la explosión de un generador eléctrico. Fue operado 17 veces para curar sus heridas y recibir injertos. Pese a ello, a los 35 días salió de la clínica apoyado en un burrito y comenzó a trabajar nuevamente.

Cansado ya del negocio, decidió hacer un cambio de vida. Se demoró un año y medio en vender todo y viajó a Santiago junto a su hijo mayor, Doménico, para buscar un local en el país. Encontraron el que hoy utilizan, donde seis meses antes había quebrado otro negocio.

En el año 1997 se produjo el  regreso a Chile. El local estaba más caro de lo que esperaban. “Nos costó… pagábamos como 1,100 dólares de arriendo y para poder abrirlo tuvimos que invertir 140 mil dólares más… Hubo que cambiar pisos, comprar máquinas, etc. Fue un gran esfuerzo y un cambio radical”.

Cuando se produjo la apertura, sufrieron el impacto de marcar 1.000 a 1.200 vales en un día domingo en su anterior negocio, “a tener un primer día de ventas por 11.480 pesos”.

Pero gracias al empuje familiar, Panadería y Pastelería Crocante logró un rápido éxito. Hoy don Walter Zunino Guinesta recuerda que para ello fue clave el apoyo de su esposa Marieta Arguello, quien con su carisma se enfocó en generar lazos y dar una excelente atención a los clientes.

En al año 2007 se incorporó formalmente su hijo Doménico Zunino Arguello, aportando con su juventud y nuevas recetas a las ya reunidas con el paso de los años. Ello por haber vivido y recorrido varios países.

Entre éstas, hoy destacan los productos relacionados con la coctelería, como los tapaditos elaborados con una versión más pequeña de un pan típico ecuatoriano llamado Enrollado, que fabrican de manera exclusiva.

Otra de sus especialidades son las galletas pintadas a mano con glasé y los CakePops, productos originarios de Norteamérica que entregan variedad a la oferta del rubro. La encargada de su preparación es María José Zunino, hermana de Doménico.

Ella asegura que en la actualidad les visitan personas de distintas comunas, que llegan por recomendaciones o por publicaciones que han visto en la prensa. “Una vez que conocen nuestros productos, se convierten en clientes habituales… A todos los invitamos a visitarnos, porque encontrarán alimentos preparados con recetas diferentes, como los exquisitos Brownies o la deliciosa torta Tres Leches originaria de Ecuador… específicamente de Guayaquil”.

También nos explica que no han abierto otras sucursales, dado que prefieren seguir con el perfil netamente familiar, que les posibilita garantizar calidad y una estrecha relación con los consumidores. “Hoy trabajan acá mi mamá, mi papá, mi hermano y yo. Y en producción hay otras 5 personas”.

Explica que para asegurar la frescura, los productos de cóctel sólo se fabrican por encargo. “No están en vitrinas y se preparan de acuerdo al gusto personal del cliente”.

Cuenta que ellos fueron los primeros en traer  la “Tres Leches” al país como hace 20 años. Y agrega que originalmente este es un postre (no una torta) típico de Venezuela, Ecuador y Colombia.  “Nosotros lo adaptamos como torta. O sea, en un formato diferente que creamos”.

Otras de sus novedades ha sido ofrecer algunos pack para fiestas, que van desde las 15 personas en adelante, con o sin torta, “Nos han dado muy buenos resultados, ya que son solicitados para distintos tipos de reuniones y celebraciones”.

Nos comenta que hasta hace unos años entregaban en cafeterías, como en la de TVN. “Gracias a ello nos hicieron varias notas en prensa y nos fueron llegando nuevos clientes”.

Hoy su producto “estrella” es el pan enrollado en su tamaño original, que según María José, les trae mucha clientela. Otro de sus focos son las empanadas, de pino y queso, trabajadas con manteca vegetal  de palma y menos cebolla, lo que las hace más sanas. Además tienen napolitanas y vegetarianas.

Asimismo preparan sándwiches en el momento, ya sea para llevar o servir en la barra que tienen habilitada. Nos indica que optaron por esa modalidad, ya que su permiso es de “cafetería express”.

“Muchos clientes nos los piden a la hora del almuerzo y aprovechan de relajarse en el lugar, que es muy acogedor. Valoran que sea un ambiente familiar… Esto se nota porque recientemente mi hermano y yo hemos tenido hijas y nos piden conocerlas e incluso nos han hecho regalitos… hay una cercanía con los clientes muy especial”.

Esto les ha facilitado que varios hagan pedidos por teléfono y luego realicen transferencias. “Sólo vienen después a retirar el producto”.

Otra de las estrategias que les ha dado muy buenos resultados, son las redes sociales, “donde subimos promociones y las personas nos hacen comentarios muy positivos; entonces, esa es la mejor publicidad para que otros nos compren y visiten”.

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