Nuevo Director del ISP, Alex Figueroa: “PROPUSIMOS LÍMITE DE 4 MICROGRAMOS PARA EXPOSICIÓN AL POLVO DE HARINA”

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La autoridad reconoció el trabajo que nuestra industria ha realizado en prevenir este riesgo, lo que se reveló en el estudio que hicieron en el 2014, donde la exposición de los trabajadores estuvo bajo los límites de polvos inespecíficos que hoy se utiliza. Sin embargo, para poder ir avanzando, se propuso a Ministerio de Salud establecer una norma específica, la exigencia ya señalada.

Hasta hace algunos meses, desempeñaba labores como asesor legislativo de la Subsecretaría de Salud Pública, colaborando especialmente en la elaboración de normativas como la de tabaco, fármacos y el desarrollo del proyecto para el financiamiento de enfermedades de alto costo.
El 1° agosto asumió la dirección del Instituto de Salud Pública T y P (transitorio y provisional). Se trata del Doctor Álex Figueroa Muñoz, médico cirujano de profesión, quien posee una destacada trayectoria en el servicio público. Fue Ministro de Salud e Intendente de la Región Metropolitana durante el Gobierno del Presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle. Luego ejerció en el mundo académico y regresó al sector estatal el año pasado, al Minsal.
Pero sus primeros pasos, que evidenciaban que llegaría lejos, los dio cuando estudiaba medicina en la Pontificia Universidad Católica, donde ocupó diversos cargos de representación estudiantil, hasta llegar a la presidencia de la FEUC.
En el Instituto de Salud Pública le corresponderá continuar con la implementación de la Ley de Fármacos y la certificación del Instituto como Agencia Reguladora tipo IV, entre otros desafíos institucionales acordes a su rol como laboratorio nacional y referencia del sistema de salud.
Asimismo, se le ha encargado resolver, en el corto plazo, todos los problemas de infraestructura que tiene la entidad y, en forma personal, decidió el que se resolvieran algunos inconvenientes ergonómicos de algunos puestos de trabajo de los funcionarios; todos estos, trabajos que están en plana ejecución.
– ¿A qué se refiere el tema de modificar la infraestructura?
– Tenemos que generar un plan de inversiones a largo plazo, porque la mayor parte de la infraestructura es de más de 40 años. La idea es ejecutarlo de aquí a 6 años. Lo que se busca es dotar de torres de laboratorios más modernos, con seguridad, que sean amigables con el medio ambiente.
Al mismo tiempo, queremos incorporar tecnología y equipamiento moderno. Hacer que las TICs funcionen conectadas dentro y fuera de la institución, así como con otros aparatos del Estado. Con conectividad e interoperabilidad con la industria.
– ¿Cuál es el objetivo de eso?
– Básicamente se busca permitir que los precios de los medicamentos que se venden en las farmacias lleguen el ISP, y se puedan poner a disposición de la población, para que tenga la opción de comparar fácilmente. El ideal es que las personas pueden ver por internet dónde y a qué precio están los medicamentos que se les recetaron, así como los bioequivalentes certificados. Esto será clave para acceder a medicamentos más baratos, conservando la calidad.
Este es un proyecto que llevamos adelante con el Ministerio de Salud y debiera incorporarse también el Ministerio de Economía. La idea es dar más transparencia.
¿Qué vinculación tiene este servicio con la industria panadera –pastelera?
El Instituto de Salud Pública tiene una función de vigilancia sanitaria, y es el laboratorio de referencia en diferentes áreas de la vida nacional. Entre ellas, la salud ocupacional. De hecho, realiza los estudios de la exposición de los trabajadores a diferentes fuentes de riesgo.
Específicamente con la industria del pan, te diría que al menos dos elementos son importantes. Uno es la prevención de riegos, de accidentes, donde las mutuales juegan un rol fundamental. Lo segundo de refiere a la prevención de enfermedades profesionales, donde hay a su vez otros dos aspectos que merecen atención. Primero, las condiciones ergonómicas de trabajo, porque si hay trabajos repetitivos, pueden significar lesiones músculo-esqueléticas. Segundo, la aspiración de polvo de harina de trigo.
De hecho, sobre este último punto, cabe señalar que en el año 2014 se hizo una medición de exposición al polvo de harina por parte del Instituto de Salud Pública.
– Pero se hizo en tan sólo en 9 panaderías y de ellas únicamente 3 eran pymes… ¿Qué valor puede tener un estudio tan limitado?
– Sirvió para probar equipos. Además, para proponer una normativa al Ministerio de Salud, que establezca una norma específica para la fracción respirable de polvo de harina de trigo, que no existe en Chile. Buscamos que se establezca un límite máximo de 4 milígramos por metro cúbico. Esto se entregó a mediados de este año y se trabajará el 2016.
Ello requiere la ampliación del decreto supremo 594, y lo más probable es que el Ministerio tome varias modificaciones junto con ésta; por lo tanto, hay que esperar para que se tramite.
¿Cuál es la evaluación que hace el ISP de los resultados de ese estudio?
La otra noticia buena es que si bien la muestra estudiada por el estudio era pequeña, los resultados fueron provisorios. Eso, esperamos que se mantenga.
Junto con ello, constatamos que la industria del pan está consciente del tema, por lo que ya iniciaron un programa de prevención de riesgos, con lo cual esperamos que disminuir la incidencia. Reconocemos que la industria ha hecho bastante, adelantándose incluso a la regulación. Y en ese sentido, las medidas de prevención que se han tomado, me parecen adecuadas.
Además, las mutualidades han adquirido un mayor conocimiento de este tema, de tal modo que también están trabajando para prevenir.
Esto nos interesa, porque nuestra línea de desarrollo es poner énfasis en la salud ocupacional durante el 2016. Creemos que será un área de desarrollo junto al Minsal.
– ¿Harán estudios de este tema?
– Pensamos que la base la dio el ISP; ahora le corresponde continuar a las mutualidades, que deben cumplir con su rol preventivo. La ley 16.744, nos señala expresamente que debemos hacer un seguimiento, una vigilancia del tema.
LABORATORIOS
– En el marco del análisis de los alimentos de nuestra industria, hemos notado falta de estabilidad de los resultados de los laboratorios, incluso con una misma muestra. ¿Existen mecanismos de control de la calidad del trabajo que hacen esas empresas?
– El control de los laboratorios es voluntario. El ISP no puede obligar a que las muestras que se toman sean con un estándar determinado o que el procesamiento se haga de una forma especial. Sin embargo, el ISP tiene el PEC, que es el Programa de Evaluación Externa de la Calidad. Hay muchos laboratorios que están inscritos ahí, y habría que revisar si los laboratorios que tienen dispersión en sus mediciones, están o no en el programa. Si lo estuvieran, habría que darle algunas recomendaciones para que normalizaran su situación.
– ¿No cree que sería más recomendable que esto fuera más controlado, sobre todo porque dichos laboratorios son utilizados para medir nutrientes críticos, considerados en nuevas exigencia?
– Estoy de acuerdo. La medición debe ser fiable y válida. Para eso se requiere que los procesos e instrumentos estén alineados. Que estén reconocidos y sean parte de un sistema de calidad. Además, que sea obligatorio cumplirlos. Eso no existe y hay que promover para que se instaure. Claramente tenemos que ver qué está fallando….
– ¿Pero ustedes certifican los laboratorios para que funcionen?
Los laboratorios son autorizados por las Seremi de Salud para funcionar, tras certificar las condiciones mínimas que se exigen. Si te incorporas al PEC del ISP, también. Pero claramente se requiere una mantención en el tiempo, y para eso se necesita una modificación legal, reglamentaria. Ahí sería bueno que ustedes, como industria, plantearan el punto.
– ¿Considera que sería importante tener más regulación en este tema, sobre todo ahora que se comenzará a aplicar el nuevo etiquetado de los alimentos?
– En la medida en que hay más desarrollo de la industria, hay también más libertad para emprender y existe mayor oferta de laboratorios que miden aquellos factores de riesgo o la calidad de un determinado producto. Pero siempre tiene que existir un órgano del Estado que regule la calidad de lo que se está entregando a la gente.
Claramente el ISP, desde el punto de vista legal, tiene las mejores posibilidades de seguir haciéndolo. Lo mismo ocurre con los laboratorios de la Seremis, donde muchos de ellos están partiendo y, por lo tanto, van a requerir una mirada técnica del ISP en sus procesos, equipamiento, resultados que emiten, estabilidad y validez.
– Pero, insisto, ¿no cree que este control a los laboratorios debiera iniciarse ya en forma más rigurosa, sobre todo considerando planes tan importantes para la salud de la población, como el voluntario que llevamos con tanto esfuerzo nosotros en relación a la reducción en sodio?
– Eso lo está trabajando el ministerio de Salud, y nosotros los vamos apoyar con el marco legal que tengamos.

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