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“Buscamos fórmulas para que las panaderías con combustibles limpios, no deban medir partículas”

Marcelo Fernández, jefe de la División de Calidad del Aire del Ministerio de Medio Ambiente:

En medio de una nutrida agenda, que lo ha llevado a hacer varios viajes a zonas con problemas ambientales, conversamos con Marcelo Fernández Gómez, jefe de la División de Calidad del Aire del Ministerio de Medio Ambiente. Abordamos con él los desafíos y metas a perseguir en ese cargo, así como la mirada que hay en torno al rol que tiene nuestra industria en cuanto a disminuir los niveles de contaminación.

Marcelo Fernández es ingeniero industrial de la Universidad de Chile. Asumió la jefatura de la División de Calidad de Aire del Ministerio de Medio Ambiente, el 12 de marzo de 2018; hasta entonces se desempeñaba como consultor internacional, tras haber dejado ese ministerio el 2014.

Cuando salió de la universidad, en el año 1994, se incorporó a la Comisión Especial de Descontaminación de la Región Metropolitana (RM). Hasta el 2008 ó 2009, ejerció como jefe del Departamento de Calidad del Aire de la RM y, en ese marco, le tocó liderar el Plan de Descontaminación de Santiago. Posteriormente, encabezó el equipo que trabajó las dos actualizaciones del mismo.

Desde el entonces, Conama Metropolitana (que hoy corresponde a la SEREMI de Medio Ambiente), pasó al Ministerio del Medio Ambiente en el año 2010. Le tocó formar ahí la División de Calidad del Aire y empezar por primera vez a hacer gestión de calidad del aire a nivel país (del 2010 al 2014).

Lo más concreto de su gestión, entonces, fue la publicación de la Norma de Partículas Finas (MP 2,5). En esa misma línea, trabajó en implementar un sistema de monitoreo nacional (probablemente el más extenso a nivel de Latinoamérica) con información en línea. Además, en impulsar varias regulaciones que buscan de disminuir las partículas finas. Entre ellas, por ejemplo, una norma para calefactores a leña; otra para regular las mediciones de centrales hidroeléctricas, la que reguló las fundiciones de cobre y, varias enfocadas en el parque vehicular.

¿Cuáles son las metas u objetivos que tiene en su actual cargo?

En primer lugar, impulsar ciertos cambios estructurales en el país, que permitan resolver tres tipos de problemas. Primero la contaminación urbana, como la que afecta a ciudades como Santiago y Concepción; la contaminación industrial, como la que afecta a Quinteros, Puchuncavi, Calama, Huasco y Coronel y, en tercer lugar, poder apuntar a un cambio aún más profundo, que dice relación con la calidad de las viviendas y los sistemas de calefacción.

En esto último, el objetivo es montar las bases para que los problemas de contaminación del sur, que se basan fundamentalmente en el uso de leña para calefacción, se puedan resolver gradualmente, por la vía de contar con viviendas que estén bien construidas y que requieran menor demanda por calefacción.

En al caso de Santiago, ¿cuáles con los aspectos que deterioran la calidad del aire?

Santiago tiene dos miradas. Desde el año 90 a la fecha, ha reducido casi en 70% las partículas finas. En ese sentido, se ha avanzado extraordinariamente en el proceso de descontaminación. Sin embargo, aún el 30% restante sigue siendo un problema importantísimo, ya que afecta a una población superior a los 7 millones de habitantes.

Hoy día el problema ha ido mutando. Hemos ido reduciendo los impactos de algunos sectores y han ido apareciendo otros nuevos. Después de tres décadas de gestión, por ejemplo, el sector transporte sigue siendo la principal fuente de contaminación del Gran Santiago. Más del 50% del problema se explica por vehículos livianos, medianos y pesados.

Ahí la solución de mediano plazo, es avanzar a normas más exigentes a nivel vehicular. Además, estamos impulsando la electromovilidad, primero en el transporte público y después en los otros niveles. Esa será la solución para Santiago. Eso demandará más tiempo, pero hay que generar los incentivos.

El segundo problema que tiene Santiago es a nivel industrial y eso sigue teniendo un impacto. Se ha ido reduciendo, pero aún es una fuente relevante.

Y el tercer segmento, está representado por muchas otras fuentes más pequeñas. Una de esas era el uso de leña para calefacción. Pero ya se prohibió en las zonas urbanas mediante el Plan de Descontaminación del 2017. Lo más probable es que tengamos que extender esta prohibición en los próximos años a toda la región.

En el caso de las fuentes industriales, ¿hay segmentos?

En términos muy estratégicos, hemos sido capaces de ir separando las fuentes grandes, que representan el 80% de las emisiones y son muy pocas, de las fuentes pequeñas, que son muchas y aportan muy poco.

En estas últimas fuentes, donde están las panaderías, nuestra gestión se ha enfocado históricamente en generar todos los incentivos para que se traspasen a combustibles limpios. Yo recuerdo que en los años 90, las panaderías funcionaban con leña. En el sector ha habido un avance sustantivo hacia otros combustibles y eso es muy positivo.

Nosotros nos imaginamos los barrios con una panadería en la esquina y la gente yendo a comprar a pie. Eso es súper sustentable, pero con una panadería con combustible limpio, como gas probablemente.

En el caso de las panaderías que no tiene sus hornos prendidos todo el día, sino que dos a tres veces por jornada en lapsos muy cortos, ¿el impacto es aún más pequeño?

Exactamente, es pequeño. Por eso hay que mirar el conjunto y entender que, si un barrio tiene una panadería, es una muy buena noticia. Permite que la gente no tenga que transportarse en auto para ir a comprar, lo que en términos de contaminación atmosférica es muy adverso. Los pequeños negocios son un aporte, por eso nosotros tenemos muy buena relación con ellos y estamos dispuestos a trabajar en esa línea.

¿Las panaderías no deben parar para episodios críticos de emergencia o preemergencia?

El plan ha hecho algunas adecuaciones y, según entiendo, hoy no están restringidas para operar en esas situaciones.

Usted sostuvo una reunión con directivos de Indupan hace algunas semanas. ¿Qué temas se trataron?

Nos solicitaron la reunión por Ley de Lobby, para plantearnos algunas preocupaciones; básicamente dos. La primera era tener claridad sobre si en este invierno se iban a restringir o no las panaderías en la gestión de episodios críticos ambientales. Fue bueno, porque les precisamos que la forma en que se está gestionando esto, los exime de la obligación de parar.

El segundo tema tenía que ver con la medición en chimeneas, que cuando se trata de combustibles limpios, pierde sentido. Ese es un tema que todavía estamos revisando y, obviamente, lo que nos gustaría es que en el mediano plazo, incluso el tema de las exigencias de mediciones quedara como un incentivo. O sea, que aquellos que tengan combustibles limpios, no tengan que medir.

La obligación de hacer mediciones de material particulado es de gran preocupación para los industriales panaderos por los costos asociados. Entendemos que superan en más de 200% a las de monóxido de carbono. Además, requiere construir plataformas de muestreo, que para muchas panaderías implican modificaciones estructurales… ¿qué podemos hacer como sector para avanzar en que los panaderos no deban hacer esas mediciones?

Es un trabajo que estamos haciendo. La reunión fue muy buena, en el sentido de que los dirigentes de Indupan fueron capaces de levantar en forma muy nítida los dos temas. Uno ya está resuelto y, el otro, que es éste, lo estamos trabajando.

¿Qué podemos decirles a los industriales que en estos momentos están analizando no hacer inversiones de 3 a 4 millones de pesos para habilitar sistemas completos de mediciones?

Por el momento no tengo una solución. Cuando la tenga le voy a pedir una reunión a Indupan y les voy a informar.

¿Pero en estos momentos debieran estar midiendo?

Eso es lo que está exigido hoy día. Nosotros lo que estamos viendo, es cómo transformamos esa exigencia o principio, en un incentivo para que usen combustibles limpios. Y sólo quienes no ocupen combustibles limpios tengan que medir, de modo que así sean los menos.

A nosotros tampoco nos sirve una sobrecarga de mediciones. Si son miles de panaderías, no tiene mucho sentido estar midiéndolas todas. Esa es la voluntad que tenemos hoy. Pero no está resuelto todavía.

¿Podría estimar el plazo en que este tema se podría resolver?

Dentro de los próximos meses. Pero no tengo una fecha exacta.

Cuando habla de los combustibles limpios que debieran tener las panaderías, ¿a cuáles se refiere?

Hay un montón de opciones hoy en día. El tema es que hay que ver cómo hacemos los ajustes en la legislación, para que esto sea posible.

Hay muchos combustibles limpios. Perfectamente uno podría pensar en gas natural, gas de ciudad, electricidad y, eventualmente, en diésel.

Para terminar, nos gustaría mencionarle que algunos industriales nos han dicho que existe un problema técnico que les impediría a algunos hacer las mediciones. Fundamentalmente quienes poseen hornos chilenos, nos dicen que no pueden tener los hornos a toda potencia de 3 a 4 horas, como exige la medición, porque los hornos se dañarían.

Conozco la operación de las mediciones, pero no sabía que esto podría afectar los hornos. Sería bueno que ellos vinieran a vernos y nos cuenten esos detalles, porque eso nos ayuda a buscar una solución.

Nosotros estamos siempre disponibles a conversar y escuchar. Desde un punto de vista medioambiental, estamos muy convencidos de que tenemos que impulsar este tipo de actividad, pero con bajas emisiones… y eso hacerlo con cambios de combustibles solamente.

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