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“El emprendedor no debe ser un número ni una meta para el sistema financiero”

Estudió ingeniería civil industrial en la Universidad de Chile y por ello se declara completamente “Bucheffeana”. Inició su formación en 1986 y, desde entonces, cuando muchos de sus compañeros pensaban que el éxito era encontrar una buena pega en una gran empresa, ella ya se inclinaba por lo social. “Esto lo traía de mi formación familiar”, dice.

En 1993 realizó una práctica en el Ministerio de Salud, en una oficina de cooperación internacional que trabajaba temas de modernización. Le ofrecieron quedarse, pero sólo lo hizo por 6 meses, ya que buscaba otras experiencias profesionales.

Mientras se disponía a tomarse un tiempo para disfrutar un poco más de su familia -pues a mitad de sus estudios había tenido a sus dos hijas-, fue a una entrevista con un ex profesor que trabajaba en el Banco del Estado (así se llamaba entonces). Él buscaba formar un equipo para un nuevo programa de acceso a financiamiento para emprendedores (aunque en aquel tiempo no se usaba tal concepto).

Era 1994, “partimos como asesores externos y al poco tiempo, me invitaron a formar parte del proyecto que armó BancoEstado Microempresas. Fue entonces que comenzó mi amor por esta institución. Y me siento casi como fundadora de esa área de trabajo con la microempresa. El precursor fue Jaime Pizarro, pero cuando se fue, quedé a cargo”, señala.

Este fue el inicio de la trayectoria laboral de María Soledad Ovando Green, actual subgerente de Asuntos Públicos de BancoEstado, cargo desde el cual desarrolla un intenso trabajo de vinculación con el mundo pyme.

Previamente estuvo 14 años como gerente general de BancoEstado Microempresas. En el 2014, pasó al directorio de la filial del banco y se hizo cargo del área pyme de la institución. “Hasta el 2018, cuando me bajó la locura de ir a incursionar dentro de un gremio. Desde octubre de ese año estuve en ASECH (Asociación de Emprendedores de Chile), hasta julio de 2020”.

“La experiencia fue enorme. Cruzar la calle y trabajar con los emprendedores y no para emprendedores, te da una perspectiva distinta. Esto me motivó para que, en esta vuelta al banco, me enfocara en pensar cómo utilizar toda esa experiencia… Desde el otro lado uno entiende muchas más cosas… En una época y en una sociedad donde la empatía y las relaciones humanas son clave y no las habilidades transaccionales, el emprendedor no debe ser un número ni una meta para el sistema financiero”.

“Ver lo duro que es emprender genera mucha admiración. Uno entiende lo variado de las motivaciones y lo importante que es tener una red de contactos y los recursos…”.

Hoy, al trabajar directamente con el comité ejecutivo del banco, cree que podrá aportar con el conocimiento que adquirió, ya que “por instrucciones del presidente de la entidad, debo traer el sentir y la sensibilidad del mundo de las pymes”, afirma.

- ¿Hay un matiz distinto con la llegada de Sebastián Sichel al banco?

- Sin duda ha venido a reforzar la mística de Banco público que el gran equipo humano del banco simepre ha tenido. Yo trabajé toda mi vida de la forma que lo estamos haciendo ahora. Y los equipos que trabajan con microempresas y con pymes, siempre han tenido un gran compromiso. Pero creo que el gran desafío para el BancoEstado, antes y ahora, es tener la suficiente capacidad para innovar y crear -dentro del marco que tiene la banca- instrumentos que puedan apoyar efectivamente a las pymes y a los microempresarios.

BancoEstado y Microempresas son un ejemplo de que sí se puede. Hace 20 años, cuando partimos, muchos nos decían que estábamos locos porque íbamos a financiar a gente que no tenía sus balances auditados. Yo vengo de esa época y creo que no hay nada imposible. Y pienso que hay que recurrir a la creatividad para hacer compatible el anhelo de ser empático con el cliente y cumplir las normas. Se pueden hacer las dos cosas.

- ¿Cómo evalúa el papel de la banca en el contexto del estallido social y la pandemia?

- Me cuesta hablar del resto de la banca. Yo creo que nosotros cumplimos un rol distinto. Es claro que vamos a hacer lo que nadie más hace. Dicho eso, también es claro que comparado con ellos mismos, que todos se han movido mucho más. Lo que toda la banca ha hecho es inédito. Hay que reconocerlo.

Yo como aún tengo mi corazoncito gremial, claro que estaría más contenta con millones de otras cosas, pero hay que reconocer los avances. La banca tiene brechas con el mundo de las pymes. Pero se han ido cerrando algunas de a poco. Esta crisis los pilló en ese camino, en pleno proceso.

- ¿Qué ha sido lo mejor?

La rapidez de respuesta. Pese a que armar todo en tan poco tiempo es muy difícil. La demanda ha sido insólita, pero se agilizaron los procesos, se sacaron todas las trabas posibles.

- Fue grande la presión a la banca. Salieron bonos, la entrega del 10%, los créditos…

- La banca tuvo una presión pyme, al igual que nosotros. Pero sin duda todo lo demás (bonos, el 10%), lo ha tenido que enfrentar sólo BancoEstado. Por eso me siento muy orgullosa de lo que este banco ha hecho.

- ¿Cree que la banca podrá generar instrumentos de apoyo a los emprendedores, quienes parten con un proyecto y no pueden, por tanto, mostrar ingresos al solicitar un crédito?

- Otra cosa que nos ha hecho mirar esta pandemia, es cómo habíamos estado haciendo las cosas. Es decir, a cuestionar ciertos paradigmas y preguntarnos ¿por qué no?

Y éste es probablemente uno de los “¿por qué no?”. Puede que al final la respuesta sea un “no”. Y ante esto, yo pediría todas y cada una de las razones. Creo que hoy éste será el nuevo gran desafío. Es decir, la nueva exigencia de innovación para la banca.

- ¿Qué otros desafíos percibe?

- He leído mucho en el último tiempo lo que está pasando afuera y estoy clara que vamos a enfrentar un período de mayor mora, de mayor riesgo. Entonces tendremos que tener capacidad de innovación para enfrentar eso… tratar de mitigarlo.

Y en el caso de las pymes, que lo que empiecen a hacer permite que el país no sólo reponga las empresas que tenía, sino que ayudarlas a estar mejor de lo que estaban antes. Eso es una locura, pero creo que es posible. Hoy están los espacios.

No son las medidas para la emergencia las únicas a abordar. Hay que enfrentar estas otras interrogantes, porque nos van a acompañar en los próximos años.

- ¿La diferencia de BancoEstado con los otros del mercado es?

- La conversación, la vinculación, el acercamiento y el entendimiento. Pero el funcionamiento debe ser similar, porque el marco legal es estándar para todos los bancos.

Pero el nexo es único. Tenemos un trato directo, sobre todo a través de las asociaciones, para poder explicar y responder lo más rápidamente posible. Y estamos abiertos a dialogar, porque esto demostró que no hay nada que reemplace a la conversación directa y el trabajo conjunto.

¿Cómo evalúa el rol que han asumido los gremios en las crisis que hemos vivido?

- En este tiempo han surgido muchas asociaciones especializadas, que nos han permitido visibilizar ciertas áreas. Eso es muy positivo. Han sido buenos interlocutores con el mundo financiero y una herramienta para entendernos mutuamente.

Hay que comprender que no sólo “yo” tengo la razón, ni los gremios. Entonces, el diálogo es bueno para buscar un justo medio, ya que es claro que ninguno de los dos tiene malas intenciones.

Todos estamos muy motivados. Las asociaciones por ayudar a sus representados y nosotros por cumplir nuestro rol, pero de forma ética y resguardando el dinero de todos los chilenos.

Debo destacar, finalmente, al alto nivel de los dirigentes.

- ¿Y fue provechosa la relación con Indupan?

- De todas maneras. Yo siempre cuento algo a todos los del banco que me han querido escuchar y que ha sido fruto de las conversaciones. Era de sentido común pensar que con lo bueno que somos para consumir pan, las panaderías estarían vendiendo muy bien en el tiempo de pandemia. Pero te enteras que no fue así, porque algunos habían tomado una opción de negocios que era muy buena en otro contexto y que muchos habían aplaudido. Pero al cerrarse los colegios, casinos, cafés y restaurantes, el modelo “be to be” se cayó. Esto habría sido imposible entenderlo sin una conversación que se gestó con los dirigentes y las bases del gremio.

- ¿Cuáles son sus expectativas en torno al trabajo con Indupan?

- Estoy súper contenta de la primera conversación que tuvimos hace algunas semanas. Sé que salieron temas concretos desde ahí, que han seguido avanzando. Hubo conversaciones muy positivas y hubo reuniones posteriores con los equipos comerciales.

Hay algo que siempre me ha gustado de Indupan, que además de las reivindicaciones gremiales, tiene una mirada de futuro. Recuerdo que hemos hablado de eficiencia energética, de producción limpia, de cómo hacer un mejor trabajo… hasta del Concurso La Mejor Marraqueta, que me encanta.

Hoy retomamos esta relación, la estamos volviendo a construir. Yo creo que no será posible salir de los problemas que ha generado esta pandemia, sin este trabajo colaborativo.

El nivel de incertidumbre al que nos estamos enfrentando, en todo orden de cosas, es tremendo. Y la peor forma de vivir esto, es vivirlo solos. La asociatividad es más importante que nunca. El trabajo colaborativo de la empresa, la sociedad y el Estado. Las ideas y las visiones de todos unidos, nos da una mayor posibilidad para ir encontrando soluciones.

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