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¿Por qué es importante el uso de los EPP?

Muchos trabajos pueden presentar riesgos y peligros para quienes los realizan. Por este motivo, el uso de Elementos de Protección Personal (EPP) es fundamental para resguardar la seguridad y protegerse frente a los accidentes.

Según explica la Asociación Chilena de Seguridad, los Elementos de Protección Personal (EPP) corresponden a cualquier equipo, aparato o dispositivo especialmente diseñado y fabricado para resguardar el cuerpo de daños provocados por accidentes del trabajo o enfermedades profesionales. En ese contexto y por ley, es el empleador quien debe proveer los EPP a quienes lo requieran, dependiendo del riesgo al cual se exponen.

Por sí mismos, los EPP no eliminan los riesgos y peligros en los espacios de trabajo, pero sí protegen a las personas y pueden llegar a disminuir la gravedad de las lesiones en caso de un accidente. Por este motivo, su uso se enmarca dentro de un plan preventivo que respalde su implementación.

TIPOS

Los EPP que se implementen en cada organización, dependerán de las actividades de riesgo a las que estén expuestos los trabajadores y se pueden categorizar de acuerdo a la zona del cuerpo que protegen:

Cabeza: Los cascos de seguridad permiten proteger la cabeza frente a posibles impactos, choques eléctricos o quemaduras. Deben utilizarse con sus correas ajustadas correctamente en la quijada.

Oídos: Cuando el ruido en el lugar de trabajo excede los niveles establecidos por el Ministerio de Salud, las personas expuestas deben utilizar protección auditiva. Existen dos tipos: Los tapones que se insertan en el conducto auditivo externo y las orejeras que van alrededor de la cabeza absorbiendo el ruido ambiente.

Ojos: Cuando se está en presencia de proyección de partículas, líquidos, humos, vapores, gases y radiaciones, se deberán utilizar protectores de ojos (que sólo cubren la zona ocular).

Rostro: Los protectores faciales no sólo protegen los ojos, sino también el resto del rostro, bloqueando el paso de rayos ultravioletas o infrarrojos y de otros cuerpos extraños como plástico transparente, cristal templado o rejillas metálicas.

Vías respiratorias: Se debe proteger al trabajador de contaminantes presentes en el ambiente, tales como polvos, neblina, vapores orgánicos o gases. Para esto existen distintos tipos de respiradores con sus respectivos filtros.

Piel: Los trabajadores que realizan labores prolongadas bajo los rayos ultravioleta, deben aplicarse protector solar cada dos horas y utilizar vestimenta que cubra la piel expuesta a la radiación para evitar todo tipo de quemaduras.

Cuerpo entero: Para aquellos trabajos que se ejecutan en altura, se deben usar cinturones o arnés de seguridad enganchados a una línea de vida. En tanto, los trabajadores que estén expuestos a sustancias corrosivas, a altas temperaturas o a radiaciones, deben utilizar vestimenta con tecnología adecuada que impida el contacto directo.

Pies y piernas: El calzado de seguridad es fundamental, ya que protege de la humedad, de sustancias calientes y de caídas o golpes en superficies peligrosas e inestables. Además, para proteger las piernas de salpicaduras de metales fundidos, se deben utilizar polainas de seguridad resistentes al calor.

RESPONSABILIDADES

En todos estos casos, la responsabilidad del uso recae en los empleadores, quienes deben comprar, entregar gratuitamente y supervisar que sean utilizados. Según nos explica María Paz Sáez, prevencionista de riesgos de Indupan Santiago, si esto no se cumple y el trabajador se accidenta, la empresa se puede ver expuesta a multas que parten en las 10 UTM.

“Es importante recordar que no basta con la compra y la entrega de éste y otros EPP; el empleador debe tener un registro de la entrega, un documento en el cual se indica la fecha y el detalle de recibido por parte del trabajador, así como la firma de éste último como respaldo”, dice.

Este aspecto puede colaborar a hacer descargos por parte de la empresa en caso de que el trabajador tenga un accidente y no esté usando las debidas proyecciones.

Les recordamos que los profesionales en prevención de riesgos son parte del departamento de asesoría técnica de Indupan, pueden ayudar a las empresas socias al cumplimiento de este trámite, así como a realizar algunas charlas a sus trabajadores en pro de que utilicen estos y otros EEP.

ZAPATOS

El marco legal que establece los requisitos mínimos que debe cumplir el calzado de seguridad de uso general -de cualquier origen o procedencia- que se comercialice en el país, es la norma chilena 172. También define las exigencias en torno a sus materiales.

No aplica al calzado de seguridad que protege contra riesgos especiales, tales como acumulación de electricidad, pinchadura en la planta, etc., para lo cual deberá consultarse una norma específica.

El de uso general, que aplica a las panaderías y pastelerías, puede ser fabricado por cualquier método, siempre que cumpla con los requisitos finales. Además, deben “garantizar su actitud al empleo y la comodidad de quien lo utilice”.

Las partes que se encuentren en contacto con el pie, pueden ser de un material que, por su consistencia, características o tratamiento previo, no irrite o dañe la piel al contacto.

Los materiales de ambos pies deben ser del mismo origen, espesor, color y acabado. El diseño y las dimensiones de la puntera de seguridad (ver NCh 772/2) debe estar de acuerdo con la horma utilizada.

Asimismo debe estar provisto de un contrafuerte de material imputrescible e indeformable.

Las costuras de ambos pies deben ser del mismo tipo y largo de puntada y deben efectuarse con un hilo de las mismas características. No puede presentar costuras saltadas, cortes defectuosos, picaduras en el cuero ni protuberancias en los traslapos.

La certificación del calzado de seguridad puede efectuarse de acuerdo a una de las siguientes alternativas:

El calzado de seguridad debe proveerse en diferentes tamaños y modelos, de modo que cada persona pueda utilizar el adecuado para sí mismo.

Para medir el pie podrá utilizarse un cartabón. En aquellos casos en que no se disponga de un dispositivo para efectuar las mediciones, se recomienda medir el ancho y el largo del pie mediante una huincha de medir, cuidando de hacerlo con el peso del cuerpo repartido uniformemente en ambos pies.

Una vez determinado, debe ser probado por el usuario para asegurar calce y confort adecuado.

El calzado deberá mantenerse tan limpio como sea posible. Si después de cada uso están sucios con barro, deben lavarse con jabón y luego secarse. El agua fría jabonosa generalmente es suficiente para eliminar la mayor parte del polvo. El calzado de cuero, a su vez, debe ser regularmente limpiado y encerado con betún de zapatos.

Ind. Ecomómicos: UF: $28,293/ UTM: $49,623/ USD: $773