Editorial

Eficiencia y optimización de recursos

Renovación y Desafío

Refundando La Panadería Tradicional

Momento de Análisis

¿Jugando A Los Bandidos?

Pan para hoy, hambre para mañana

Alimentación Y Salud, El Desafío De Los Nuevos Tiempos

El Valor Del Pan

Por un 2011 exitoso

2010, un año que no nos será indiferente

Misión más que cumplida

Una feria para los nuevos tiempos

No hay peor ciego que el que no quiere ver

La panadería y el bicentenario

Superando el terremoto

Un hito con proyección nacional

Propuestas para una nueva década

Levantarse es la consigna

Nuevo Gobierno y participación pyme


Eficiencia y optimización de recursos

El 2012 estará marcado sin lugar a dudas por la incertidumbre económica del mercado, dado que el escenario mundial no se prevé muy alentador. Y más allá del hecho de que nuestro país mantenga una estructura sana y cuente con cierta reserva de recursos para hacer frente a una crisis generalizada, es imposible pensar que la ola internacional no nos afectará.
Ello, porque los inconvenientes que se vienen arrastrando desde países como Estados Unidos, Grecia, Portugal y España, están generando un verdadero tsunami que llegará a cada rincón del planeta querámoslo o no, y de manera más temprana que tardía.

Por tanto, la clave para sobrevivir a este fenómeno estará dada por la adecuada preparación y conciencia que seamos capaces de tener, y para eso, más vale poner manos a la obra y basarse en el dicho que reza: “No hay que preocuparse, sino más bien ocuparse de los problemas”.
Dicho lo anterior, los temas más relevantes a considerar desde el punto de vista empresarial, tendrán relación con optimizar los recursos disponibles, aumentar la eficiencia y efectividad de los procesos comerciales y productivos, y establecer una gestión que permita aprovechar todas las fortalezas particulares que como sector tengamos.

En ese sentido, la innovación y la creatividad jugarán un rol trascendente para establecer políticas de marketing, venta y promoción, así como de fidelización de clientes, que nos pongan a resguardo de posibles bajas en el consumo o disminución en la compra de productos con mayor valor agregado.

Otro de los conceptos sobre los que habrá que trabajar en 2012 será la austeridad, dado que el panorama recomienda ser cautos a la hora de generar gastos y tomar demasiados riesgos. Por esto, será muy relevante determinar estratégicamente las inversiones que se realicen, intentando actuar sobre seguro para no derrochar recursos ni malgastar energías a causa de malas decisiones.

Asimismo, el tema del verdadero amor al rubro panadero y pastelero, es un ítem que estará puesto a prueba sobremanera en la época que se avecina, al igual que el orgullo que sintamos por la actividad que nos toca desarrollar, ya que ellos están llamados a ser los motores que permitan navegar de manera asertiva por un panorama que se presenta como adverso. Vital será también en este punto la capacidad de trabajo en grupo, de modo de crear sinergias que potencien el quehacer de esta industria y que aseguren mejores opciones de eficiencia y gestión.
Ligado a esto se encuentra el aspecto relacionado con el siempre necesario compromiso y dedicación que hay que poner a los emprendimientos que uno realiza, lo cual será materia de alta importancia, que obligará esta vez a estar más cerca del día a día de los negocios y atentos para poder reaccionar y acomodarse lo más rápido posible a los vaivenes que se vayan dando.

Y esta actitud tendrá igualmente que reflejarse en el ámbito gremial, donde se requerirá más que nunca el trabajo mancomunado, la participación real y la voluntad de todos lo actores, a fin de asegurar la generación de herramientas que sean de utilidad para los empresarios panaderos y que puedan ayudar a proteger o hacer crecer los nichos disponibles en esta situación de posibles “vacas flacas”.

El desafío entonces, consiste en ponerse a buen resguardo y ser previsores, así como agudizar el ingenio, la capacidad de innovación y fortalecer los procedimientos que nos permitan aumentar la eficiencia, minimizar los fallos y sacar el máximo el rendimiento a los recursos disponibles, en una tarea que requiere acuciosidad, dedicación, esfuerzo y especial cariño por la actividad… valores que en realidad deberían estar siempre activos en la panadería tradicional.

Sr. José Antonio Yañez Dieguez, Presidente de Fechipan – Vicepresidente Indupan

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RENOVACIÓN Y DESAFÍOS

La capacidad de innovación, la rápida adaptabilidad a los cambios y las ideas frescas y creativas, son valores que hoy se demandan y se valoran sobremanera en el ámbito empresarial. Y estos conceptos no sólo atañen a lo que tiene que ver con el día a día de los negocios, sino que son igualmente necesarios y aplicables a la actividad gremial que empuja el quehacer y la organización de los sectores productivos.

Por ello, la aparición de nuevos dirigentes, de personas interesadas en aportar y en renovar los esquemas comerciales y de gestión en que se ha movido la panadera tradicional, es algo que siempre será deseable e imprescindible para cualquier actividad.

En esta edición de Past & Panhe, incluimos un reportaje acerca de industriales jóvenes que viene empujando una tendencia de renovación en el rubro, aprovechando todo el bagaje familiar que muchos de ellos tienen, pero dando también claras muestras de un giro hacia todo lo que representa la modernidad, la tecnología, el marketing y un largo etcétera de factores que son vitales para sobrevivir con nuevas herramientas en un mercado que es cada vez más competitivo.

No se trata eso sí de borrar de un plumazo todo lo bueno que han hecho las generaciones anteriores, ni de “jubilar” de golpe a quienes pese a tener mayor edad, aún tienen mucho que aportar al gremio y al sector en diversos ámbitos.

Pero sí hay que reconocer que los nuevos aires son necesarios y que el desafío mayor comienza ahora, de manera de ir consiguiendo una transición exitosa, que vaya mezclando lo mejor de dos visiones que deben ir encontrando  y construyendo en forma paralela, un escenario más acorde a lo que son los requerimientos que hoy plantea este negocio.

Asimismo, otro desafío relevante es ir generando las instancias suficientes en todo Chile, para que la nueva sabia se vaya incorporando de manera efectiva al quehacer del rubro. Y en esa materia, desde el punto de vista gremial, la idea es que puedan ir participando con bríos en los procesos que conciban renovados esquemas de gestión para apoyar a todos los colegas que desean fortalecerse a través de la agrupación de fuerzas, el compartimiento de buenas prácticas, etc.

Todo lo anterior debe hacerse teniendo en mente un fin superior y muy importante para la panadería artesana nacional, el cual es asegurar su continuidad y protagonismo en el tiempo, entendiendo que somos una actividad esencial para la población nacional, pero que ello no nos da pie para dormirnos en los laureles, sino que nos debe mover a avanzar de manera permanente, teniendo en cuenta, detectando y manejando a tiempo cada una de nuestras fortalezas y debilidades.

Es una tarea que hoy debemos emprender entre todas las generaciones, contemplando que nadie sobra y que todos pueden y deben sumar sus esfuerzos para acometerla con éxito.

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REFUNDANDO LA PANADERÍA TRADICIONAL

En esta edición incluimos una entrevista al presidente mundial de la industria del pan, Peter Becker, que efectuamos con motivo del lanzamiento de la feria IBA 2012. En ella surgen varios conceptos muy relevantes, en relación a lo que marca las pautas de la panadería artesana mundial y a lo que son los desafíos que como sector debemos plantearnos.

Y como la globalización es un tema que hoy hace que las tendencias se propaguen con rapidez y las realidades se asemejen cada día más, independiente de los kilómetros de distancia que separen a los países y continentes, bien vale la pena prestar mucha atención y comparar lo que es esta mirada general con el quehacer propio de nuestro rubro en Chile.

Así las cosas, un tema que llama a la reflexión y que debe ser tenido en cuenta como un desafío para la actividad, tiene que ver con la necesidad de reposicionar el oficio de panadero y todo lo que circunda a nuestra industria. Esto, porque para poder optar cada día a una mejor calidad de mano de obra, la gente tiene que estar motivada a ejercer la profesión y sentirse orgullosa de ello.

Esta tarea implica más información, más marketing y más revalorización del sector en general, cuestión que han hecho muy bien otras áreas de las que debemos sacar lecciones y aprender. Para muestra un botón: Hoy muchos jóvenes prefieren estudiar la carrera de chef antes que la de panadero y no por un tema de remuneraciones futuras (de hecho, en promedio el segundo gana mejor), sino que por un asunto relacionado con el estatus.

A lo anterior se agregan otras tareas que están relacionadas con incentivar la innovación, con generar nuevas políticas comerciales, con crear mecanismos atractivos de fidelización de clientes, con privilegiar la diversificación de productos, con incorporar la tecnología a los procesos de gestión, con aumentar la capacitación de trabajadores e industriales y con fortalecer la actividad gremial.

En síntesis, una suma de elementos que permitan conformar lo que hoy se espera de una empresa moderna, que tiene la misión de responder a las necesidades del mercado y los consumidores, junto con ser competitiva y eficiente para asegurar su supervivencia.

Ahora bien, analizando lo que deben ser estas metas sectoriales, podemos concluir que al menos en el diagnóstico e identificación de los temas que son relevantes para la panadería actual, hemos estado bastante acertados como gremio para comprender por dónde viene la mano en lo que son los aspectos sobre los que debemos trabajar.

Obviamente, ahora la misión (y aún la diferencia con lo que sucede en lugares como Europa) pasa por encontrar las mejores fórmulas para llevar adelante de manera exitosa estos objetivos, y es en ese punto en el que debemos concentrar todas nuestras fuerzas para salir victoriosos.

Desde luego que en este camino tenemos que apoyarnos en una buena relación con las empresas proveedoras, con el mundo académico y con los estamentos gubernamentales, ya que cada uno puede y debe aportar su grano de arena para asegurar la continuidad de una industria tan clave para el país como lo es la panadera.

Los desafíos están claros, ahora sólo hay que poner la voluntad, las ganas y la energía requerida para refundar el concepto de la panadería tradicional.

Sr. José Antonio Yañez Dieguez, Presidente de Fechipan – Vicepresidente Indupan

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MOMENTO DE ANÁLISIS

Mucho se ha hablado en el último tiempo de posibles alzas en el precio del pan.
Cuestión ya recurrente, que cada cierto período sale a la palestra, dada la alta volatilidad económica que presentan hoy los elementos que condicionan la elaboración de este noble producto.

Valores de los combustibles, materias primas, mano de obra y un amplio etcétera, son los factores que marcan los costos con los que día a día el industrial panadero debe lidiar y dar la cara frente a un consumidor final que desde luego cuida su bolsillo.

A lo anterior se suma el hecho de que las autoridades siempre están muy alertas a lo que sucede con este alimento, dado que es un factor de alta sensibilidad para la población y un parámetro que influye de manera relevante en las mediciones económicas del índice de calidad de vida de las personas.

Claro que habría que recordar que este es un mercado libre, donde se encuentra absolutamente prohibido acordar precios y tampoco se permite la intervención de las autoridades para intentar controlar o sugerir valores determinados para los productos, puesto que es el mismo comprador el llamado a regular estas variables.

No obstante, el panorama es claro y decidor hoy por hoy, ya que la industria panadera artesana se enfrenta a una serie de dificultades para conseguir su supervivencia y para asegurar rentabilidad a un negocio que debe sobreponerse a violentas alzas en sus insumos, a competencia desleal y clandestinaje, entre otras cosas.

Como entidad gremial no podemos amparar ni recomendar alzas o bajas de precio concertadas, pero sí nos parece que en estos minutos es hora de efectuar un profundo análisis de lo que son los costos reales que cada empresario del sector tiene para echar a caminar sus establecimientos bajo parámetros de calidad y buen servicio.

Y desde luego que ello reflejará variaciones como las recientemente constatadas por el Ministro de Economía (quien encontró diferencias de hasta 500 pesos en diversos locales del Gran Santiago), las que estarán dadas, por ejemplo, en función de los proveedores que se tenga o por la infraestructura (propia o arrendada) con la que se cuente.

Lo relevante, en ese sentido, es hacer una proyección que sea medible y comparable bajo estándares que resulten comunes para cualquier industria panadera, no engañándose con supuestos ahorros que se pueden esfumar de la noche a la mañana. Asimismo, habrá que contemplar los valores que consigan la mejor relación precio-rendimiento-calidad, entendiendo que se debe trabajar con insumos que aseguren una estabilidad productiva, y no sobre precios de compras eventuales, que incluso pueden perjudicar las características de lo que ofrecemos.

Sólo lo anterior nos permitirá definir una estrategia comercial adecuada (sea cual sea) y eficiente en función de los requerimientos que el mercado actual plantea, porque de verdad tenemos que conocer lo que significa fabricar los productos que vendemos y contar con una clara noción de lo que vayamos a trazar como metas en términos de inversiones, rentabilidad y sustentabilidad para el negocio.

En un escenario altamente atomizado, como es aquel en el que se desenvuelve esta actividad, una gestión adecuada y eficaz es lo que marcará la diferencia entre proyectarse o no en el tiempo, y por eso resulta vital que cada colega tenga la certeza de lo que le está costando producir, repartir o vender en el mesón, de modo de saber a ciencia cierta lo que el implica ser competitivo.

No estamos en posición de subvencionar a otros actores de la cadena trigo-harina-pan. Cada cual tiene que hacer su trabajo y mejorar dentro de lo que es su mercado. Para nuestros industriales, el llamado es a evaluar con detenimiento sus costos y a actuar cada uno de manera individual, pero en conciencia y no dejándose llevar por presiones externas indebidas; esto, teniendo siempre presente que el objetivo final debe ser el de mantener la transparencia y las buenas prácticas comerciales, así como asegurar la sanidad económica y la continuidad de nuestros establecimientos en el largo plazo.

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¿JUGANDO A LOS BANDIDOS?

A fines del mes de enero, la Fiscalía Nacional Económica (FNE) presentó una guía con “recomendaciones” para el funcionamiento adecuado de las asociaciones gremiales en el país, de modo de evitar problemas relacionados con la libre competencia. Y es que este organismo tiene reparos a la gestión y rol que hoy desempeñan este tipo de entidades, a las cuales parece percibir como una amenaza para el normal funcionamiento del mercado.

Existen dos aspectos delicados en este escenario generado por la FNE. El primero apunta a un error conceptual respecto de la función que le compete a esta repartición, dado que ella debe circunscribirse a una tarea de fiscalización y juicio de prácticas monopólicas, pero no a la regulación de las legítimas y legales actividades que desarrollan los empresarios de un sector, en pos de hacer crecer y asegurar la supervivencia de su rubro.

El segundo tema dice relación con los supuestos a partir de los cuales la FNE construye su guía, ya que a las claras ella parte de la base de que los gremios son entidades que se generan para coludir el mercado y que, por tanto, están siempre bajo sospecha por intento de acuerdo de precios, prácticas antisindicales, etc.

Este último punto no puede más que recibir el completo repudio del mundo empresarial (y sobre todo del pyme), ya que resulta inaceptable que la autoridad piense que está supervisando a una tropa de bandidos, que juegan a ensuciar la sana competencia y que se reúnen para planificar estrategias de corrupción.

Tal vez valga la pena recordarle a la FNE y a quienes la encabezan hoy, que los principales males que afectan la competitividad del mercado nacional, no tienen su origen precisamente en las actividades sectoriales, sino que por lo general van de la mano de las políticas comerciales que implementan las grandes empresas y las megamarcas que, con actitudes a todas luces gangsteriles y monopólicas, sólo buscan eliminar a sus competidores de menor tamaño.

Para muestra lo ocurrido el año pasado con la panadería de la sexta región y los precios irrisorios a los que vendían el pan las cadenas de supermercados. Pero ante tamaña evidencia, la FNE se negó a reconocer el hecho y no hizo nada para impedir que ese tipo de cosas continúen sucediendo.

Por otra parte, junto con caer en los errores mencionados, la FNE también está traspasando los límites de su función, al intentar con esta guía entrometerse en asuntos organizacionales que no le competen y que son de entera decisión de los propios gremios. Así, está sugiriendo delimitar criterios de asociación para las personas o empresas, contratar asesores externos para prevenir que las interacciones entre los afiliados estén fuera del marco de la ley, grabar todas las conversaciones que se tengan en las reuniones, regular el tipo de servicios que los gremios pueden entregar a sus participantes y evitar el intercambio de información comercial entre los asociados.

Reiteramos, esta actitud no puede ser más que repudiable por el empresariado pyme nacional, por ese que con mucho esfuerzo logra mantener con vida sus negocios día tras día y que tiene que trabajar de sol a sol para conseguir la generación de un sustento que además beneficia a la mayoría de las personas del país (no hay que olvidar que más del 90% de la población laboral se desempeña en estos establecimientos).

Asimismo, habría que recordarle a la FNE que el rol esencial de los gremios es conseguir que los más pequeños tengan oportunidades reales de crecimiento y desarrollo, que puedan articularse como sector de manera más eficiente y que puedan optar a cierto nivel de representatividad, para tener voz ante los abusos del mercado. Si esto último es lo que les molesta, mejor bajemos todas las cortinas de nuestros locales y dejemos que los grandes consorcios depreden lo que aún no han podido tomar.

La FNE debe y está obligada a mantener una posición de neutralidad, para tener la objetividad que le permita juzgar con acierto cualquier situación que provoque interferencias a la libre competencia. Y esta es una señal que va exactamente en el camino contrario. Sin lugar a dudas, alguien tiene que revisar estas políticas para no seguir dando palos de ciego si se quiere en realidad abogar por la transparencia del mercado. Pero ejemplos como éste, no ayudan en nada.

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Pan para hoy, hambre para mañana

Con fecha 12 de enero, el directorio de Fechipan fue invitado a la sede del Congreso Nacional, en Valparaíso, para sostener una reunión con la Comisión Mipyme de la Cámara de Diputados, en la que se encuentran autoridades de todas las corrientes políticas.

En la oportunidad realizamos una presentación que resumía todo el quehacer habitual de nuestra industria, y les hicimos ver que estamos en una lucha por proteger a nuestras panaderías de las prácticas predatorias de las grandes empresas, que al ofrecer un pan mucho más barato, están acabando con nuestra fuente laboral y la de nuestros trabajadores.

De este modo les traspasamos nuestras inquietudes, ya que creemos que al seguir ofreciendo las grandes superficies un producto claramente bajo el precio de costo de fabricación, se provocará la quiebra y desaparición de la panadería tradicional, lo que irá en desmedro de la calidad del pan y del  buen abastecimiento de todos los sectores de la población.

Cabe recordar que, lamentablemente, esta no es la primera vez que se genera dicha situación en Chile, donde las grandes cadenas con métodos desleales, hacen quebrar a los pequeños y medianos empresarios de un mismo rubro. De hecho, un claro ejemplo lo tuvimos hace muy poco con las farmacias, y en esa ocasión, al final una de las cadenas involucradas reconoció de manera pública la concertación de precios entre ellas para conseguir el objetivo señalado.

Por otra parte, les explicamos a los señores diputados que nuestras panaderías, en un gran porcentaje, son empresas familiares en las que trabajan varios miembros codo a codo con sus empleados, y que son más de 6.500 establecimientos a lo largo de todo el país. Además, recalcamos que en ellos se atiende de forma personalizada a los clientes, que se privilegia la calidad del producto (la cual es cuidada con esmero por sus propios dueños) y que se cumple con un rol trascendente en lo que es la distribución hasta los sectores más necesitados de la población.

En esa misma línea, les demostramos gráficamente que nuestras empresas dan trabajo directo a más de 110.000 personas en todo Chile, la mayoría de estos jefes de hogar de los cuales depende una familia. A ellos se suman los trabajos indirectos que genera la actividad panadera en molinos, fábricas de levadura, aditivos, servicios de mantención de maquinarias, vehículos de reparto, etc., con lo cual fácilmente se podría llegar a la conclusión de que son unas 200.000 personas las que dependen de esta actividad.

Y como el gran desafío es evitar el viejo refrán que dice pan para hoy, hambre para mañana,les solicitamos concretamente que sea revisada la ley en lo concierne a la modalidad permitida del “Loss Leading”, que en buen castellano significa vender un producto bajo el costo, como parte de una campaña promocional. Ello, porque creemos que esta es una práctica claramente predatoria, que atenta contra una sana, justa y leal competencia de mercado.

Ante esto, la Comisión se comprometió a varias cosas. Primero, a revisar si existen precedentes legales sobre la materia. Segundo, a estudiar y evaluar a conciencia los alcances de la actual normativa. Luego a revisar si es factible legislar, de manera de superar los problemas de falta de competitividad que este tema genera y, por último, a enviarnos una respuesta formal sobre la situación planteada.

Cabe señalar que esta entidad sesionará nuevamente en el mes de marzo, período en el que esperamos contar con alguna iniciativa que recoja las inquietudes planteadas, de modo que esta vez las autoridades (a diferencia de lo que ha sucedido con el Ministerio de Economía y la Fiscalía Nacional Económica) sí escuchen la voz del gremio, que va en defensa de nuestras fuentes de trabajo y de las personas que laboran en ellas.

De no ser así, continuaremos golpeando puertas y recurriendo a todas las instancias posibles, hasta conseguir que se nos tome en cuenta y se valore como corresponde a un sector que es clave para la toda la sociedad.

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ALIMENTACIÓN Y SALUD, EL DESAFÍO DE LOS NUEVOS TIEMPOS

La industria de la alimentación ha crecido y se ha desarrollado enormemente durante los últimos años, al alero de tres conceptos fundamentales: La diversificación de los productos, la calidad de los mismos y el cuidado de la salud para quienes son sus destinatarios, vale decir, los consumidores.

Y es en este último aspecto en el cual se está poniendo hoy mayor hincapié, dado que existe más conciencia e información sobre lo que puede ser o no perjudicial para el organismo, lo cual genera un importante desafío para todos los actores del sector, dado que tanto los clientes como las autoridades, otorgan gran relevancia a este aspecto.

En ese contexto, la panadería y pastelería nacional no pueden estar ajenas a esta tendencia y tienen como misión reacomodar sus esquemas productivos y de servicios, de manera tal de “subirse a un tren” que de seguro marcará la pauta en los años venideros.

Ello, porque además de entrar a jugar una serie de aspectos que tendrán que ver con controles sanitarios y fiscalizaciones más rigurosas, no debemos perder de vista que este tema será una condicionante fundamental a la hora de poder competir en mejores condiciones y de estar a la altura de los requerimientos que tienen los compradores actuales.

De este modo, ya nos encontramos con una serie de exigencias que irán intensificándose en el tiempo y que debemos asumir a la brevedad como elementos rutinarios de los procesos de elaboración, dado que formarán parte de los esfuerzos de nuestro país por posicionarse como una nación que cumple con los estándares internacionales en este rubro.

Así por ejemplo, durante el 2011 deberemos trabajar de manera intensa en todo lo que dice relación con cumplir la norma HACCP (Sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control). También tendremos importantes metas respecto de la nueva reglamentación para disminuir de forma paulatina los niveles de sodio en el pan y habrá que seguir avanzando en materia de rotulación adecuada de los productos que se expendan.

Lo anterior implicará desde luego varios cambios culturales en la organización de nuestros establecimientos, razón por la cual adquirirán gran relevancia los procesos de capacitación que se desarrollen tanto para empleados como empresarios. Además, instancias como la certificación de competencias laborales y un trabajo mancomunado y estrecho con los entes reguladores y fiscalizadores, serán puntos de alta relevancia que como gremio tendremos que encauzar de manera de representar y resguardar los intereses de toda la actividad.

Ahora bien, debemos reconocer en esta situación no sólo desafíos y obligaciones, sino que verla igualmente como una oportunidad para hacer crecer nuestro negocio y para apuntar, de paso, a nuevos nichos de mercado, ya que junto con cumplir los nuevos parámetros, podremos comenzar a utilizar diferentes insumos y sistemas de fabricación, que nos abran las puertas para atender a segmentos no tradicionales de consumidores.

En este punto, la innovación, la diversificación, el elevar los niveles de calidad y el mejorar los servicios, serán estrategias claves para avanzar en una industria que cada día hace más hincapié y redobla sus esfuerzos por ser saludable y funcional para sus clientes.

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El Valor del Pan

Alarmantes resultan las recientes informaciones sobre los valores récord que han alcanzado los alimentos a nivel mundial y sobre las proyecciones que se hacen respecto de la evolución de este mercado, donde todas las señales muestran que esto debiera transformarse en una tendencia más bien permanente.

Razones hay muchas, pero las principales apuntan a la explosión de China como consumidor, a la utilización de cultivos para biocombustibles, a factores especulativos dada la inestabilidad manifiesta de los stocks y, desde luego, a los grandes cambios climáticos que hoy enfrenta el planeta, los cuales han derivado en verdaderas catástrofes por inesperadas inundaciones, temperaturas extremas o sequías históricas.

A lo anterior se agregan otros elementos distorsionadores, como son las crisis de varias economías en distintos puntos del orbe y la compleja situación del petróleo y la energía en general, que causan estragos en los bolsillos de todas las industrias y que amenazan con una escalada inflacionaria que podría ser de proporciones.

Y atención, porque Chile no se escapa a esta realidad y, de hecho, las estimaciones de los economistas ya se han modificado a menos de un trimestre de este 2011, apuntando ahora a que la inflación será mayor de lo que se consideraba para este año.

Desde luego que nuestra actividad no se encuentra ajena a este escenario, porque la cadena productiva trigo-harina-pan, podría ser una de las más golpeadas con los precios internacionales y el aumento de los costos en la mayoría de sus insumos.

¿Cómo enfrentar entonces esta compleja situación que, de seguro nos acarreará diversos problemas por ser la única cara visible de esta cadena? La respuesta es apelando a los aspectos nutricionales que aporta nuestro noble pan y que lo hacen un alimento insustituible e incomparable respecto de cualquier otro en su relación costo-beneficio. Ello, porque ninguno es capaz de entregar tantos nutrientes y de ayudar en la prevención de tantas enfermedades, por un valor que resulta bastante bajo a la hora de cuantificar sus bondades.

El anterior es un aspecto que no debe olvidar nadie en la sociedad chilena. Es más, es un tema que deben tener muy claro los diversos actores de la comunidad: Consumidores, académicos, profesionales de la salud, autoridades, etc. Ello, para evitar juicios o anuncios que puedan confundir a la opinión pública sobre el trascendental rol que juega y ha jugado el pan en la alimentación del país por décadas, erradicando males asociados a la desnutrición o la falta de nutrientes esenciales.

Por esto, no parecen justas ni prudentes las declaraciones efectuadas recientemente por el ministro de educación, Joaquín Lavín, quien en referencia a los problemas de obesidad que hoy afectan a los niños en edad escolar, manifestó que se estudiará una modificación a las colaciones en los colegios y que tal vez se eliminará el pan de éstas para reducir la ingesta calórica. A eso se agregan las afirmaciones del INTA, que basadas en la evaluación del índice glicémico, llaman a privilegiar otro alimentos por sobre el pan.

Para refrescar la memoria, habría que puntualizar que el tema del sobrepeso en Chile es un elemento reciente, de los últimos 10 años, y que nuestro país llegó a tener un consumo per cápita de 110 kilos de pan en las décadas de los 60’ y 70’, sin que existiera ningún inconveniente mayor con el peso de los menores. De hecho, ese consumo ha disminuido a tasas de 98 kilos por persona y, sin embargo, los índices de gordura han aumentado. Y es que debemos ser claros: Las dificultades con la obesidad se generaron a partir de otros factores, más bien relacionados con la masificación de la comida chatarra y con nuevos hábitos alimenticios y de estilo de vida, asociados al sedentarismo.

Echarle por tanto la culpa al pan a estas alturas de la gira, refleja más bien un total desconocimiento sobre las cualidades del mismo e incita a una conducta errónea en la población, que muchas veces tiene como pilar fundamental de su ingesta diaria a este producto. Se podrá por último discutir un tema de cantidad de consumo, pero pensar en eliminar el pan y llegar a recomendar esa barbaridad, es un punto delicado y totalmente fuera de contexto.

Tal vez sería mejor dar consejos sobre las formas de cocinar de manera sana, acerca de cómo mantener una dieta equilibrada o respecto de fijarse bien en los ingredientes que contienen los alimentos sobre procesados. ¡Ah!, y de paso, no estaría demás preocuparse de que las clases de educación física sean lo suficientemente entretenidas y tuvieran la capacidad de motivar a los jóvenes para tener una actitud más atlética, que les permita gastar sus energías de manera adecuada. Eso ayudaría más que el solo hecho de disminuir las calorías que consumen.

Como industria, el llamado es a estar alertas y a defender este tema con buenos argumentos e información hacia nuestros clientes y comunidades cercanas. Porque no puede ser que de la noche a la mañana el pan se haya convertido en un pésimo producto, a ser desterrado de los niños (que en realidad lo necesitan y mucho), en consecuencia que ha sido el sostén elemental de la alimentación del país por décadas. ¿Cuestión de moda?, ¿quizá?, pero es algo que no podemos permitir que se aliente y crezca como tendencia, ya que va en directo perjuicio no sólo del rubro, sino que también de toda la población nacional.

Sr. José Antonio Yañez Dieguez, Presidente de Fechipan – Vicepresidente Indupan

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Nuevo Gobierno y participación pyme

En los próximos días asumirá un nuevo Gobierno en el país, lleno de desafíos y proyectos para intentar que Chile consiga finalmente superar las barreras del sub desarrollo, y en su tercer siglo de vida independiente pueda otorgar a sus ciudadanos cada día mayor bienestar económico y social.

El nuevo presidente de la República, Sebastián Piñera, realizó interesantes promesas y anuncios durante lo que fue su campaña, y en materia económica puso especial énfasis en las pymes, reconociendo que ellas son un motor de crecimiento y estabilidad imprescindible para la sociedad chilena, por lo que varios esfuerzos se deben apuntar hacia este sector que aporta gran cantidad de los puestos de trabajo en el país.

De este modo, algunas metas planteadas fueron el que las pequeñas y medianas empresas crezcan al 8% anual (casi el doble de lo que se estima será el ritmo de la economía global), apoyar la reprogramación de sus deudas tributarias y financieras, otorgar mayor acceso al crédito y promover leyes pensadas a partir de la realidad pyme, para que sean realistas y viables.

Adicionalmente se expuso la necesidad de que organismos como el Banco Estado y la Corfo, estén abocados casi en exclusiva a lo que es el servicio a las pymes, a fin de que puedan reactivar y salvaguardar de manera adecuada su quehacer. Y el tema de la eficiencia fue otro punto destacado, entendiendo que la lógica económica y las urgencias del rubro son muy diferentes a las de las grandes empresas. Por ello, circuló la idea de crear un Consejo Nacional de Pymes y una Oficina Nacional de Emprendimiento.

Por último, también se habló de generar 250 mil empleos por año en el país (y buena parte será proveniente de la pequeña y mediana empresa), para lo cual se incentivaría la capacitación, la innovación y la flexibilidad en materia de legislación laboral.

La industria panadera nacional, como una de las actividades relevantes para la población por el tipo de productos que elabora y comercializa, desea hacer llegar al nuevo Gobierno sus más sinceros deseos de éxito en lo será su gestión a partir del día 11 de marzo. Asimismo, nos ponemos a disposición de las nuevas autoridades para conversar, analizar y avanzar respecto de todas las materias
contingentes que involucran a este rubro.

Junto a nuestros buenos deseos, queremos también manifestarles que esperamos que las promesas de mayor participación y de escuchar realmente a las pymes antes de tomar decisiones y establecer políticas de acción, sean una realidad, ya que creemos que es posible aportar en diferentes sentidos para potenciar de verdad a este sector, y atender lo que son sus verdaderos requerimientos.

Ejemplos de lo anterior son la urgencia de avanzar en el establecimiento de un Estatuto Pyme que esté más acorde con lo que se necesita en el día a día, y que posibilite la entrada en vigencia de medidas eficientes para concretar el crecimiento de las pequeñas empresas. Igualmente, el hecho de que se pongan en marcha normas de protección efectivas para controlar el clandestinaje o sistemas de fiscalización más acordes con lo que de verdad puede exigírseles a negocios con características pymes.

Desde el punto de vista gremial, nuestra labor será también de fiscalización para que se cumplan las promesas empeñadas y para proteger los intereses de nuestra industria. Claro que efectuando esta tarea dentro de un marco de respeto y diálogo permanente con las autoridades, que esperamos estén siempre
disponibles para sentarse a conversar.

Lo dicho, la mejor de las suertes para quienes les toca estar a cargo del país en los próximos cuatro años, y la esperanza de que ojalá se incorpore a la pyme de verdad en este período y no quede todo, como casi siempre, sólo en buenas intenciones o palabras de buena crianza.

Jos é Yáñez Diéguez

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Levantarse es la consigna

El lamentable terremoto y maremoto que asoló recientemente a buena parte del territorio nacional, nos ha cambiado sin duda la visión y la perspectiva que teníamos en varios aspectos de la vida cotidiana, y nos ha obligado en muchos casos a cambiar los objetivos, los proyectos y las metas planteadas desde el punto de vista comercial.

Claro que también ha dado paso al despertar de la solidaridad y de la ayuda y colaboración mutua entre colegas, así como al siempre valioso ejercicio de ponerse en el lugar del otro e intentar colaborar con quienes se han visto más afectados.

Como entidad gremial efectuamos recientemente un recorrido por las regiones donde el cataclismo de la naturaleza golpeó con mayor intensidad, y pudimos comprobar cómo algunos industriales lo perdieron simplemente todo, o cómo otros subsisten a duras penas para mantener una mínima actividad que les posibilite seguir sobreviviendo en el negocio al que han dedicado gran parte de sus vidas.

Muchos son los problemas inmediatos, como la falta de materias primas, la falta de energía o la falta de infraestructura. A ello se suma el que por desgracia, algunos se han visto afectados por saqueos en sus panaderías, agravando con ello una situación que de por sí ya es muy compleja y llena de incertidumbre, tanto para los empresarios como para sus trabajadores y familias.

La tarea de la reconstrucción y vuelta a la normalidad del sector panadero y pastelero en una gran cantidad de ciudades, tomará desde luego un largo tiempo y no será tarea fácil de implementar, dadas las múltiples urgencias por solucionar y los recursos económicos que ello demandará.

Como rubro eminentemente pyme, de recursos limitados, algunos aspectos serán clave en este desafío por retomar el rumbo, cuestión que irá en beneficio no sólo de los industriales, sino que también de sus empleados y de la población en general, dado el producto de primera necesidad que nos toca entregar a diario a la comunidad.
Para ello, vital será la ayuda gubernamental que podamos recibir, tanto de manera directa, así como también a través de la creación de mecanismos que nos permitan llevar adelante nuestra labor. Dentro de esos elementos hay que considerar, por ejemplo, el acceso rápido a créditos blandos, la aplicación criteriosa de normativas de fiscalización en distintos aspectos relacionados con la productividad, la flexibilización en materia laboral y tributaria, el resguardo ante posibles alzas desmedidas en los valores de los insumos, y un largo etcétera que irá surgiendo con el paso de los días y la detección de nuevos requerimientos.

Nuestro llamado a las autoridades es a no olvidarse de esta industria, que resulta tan vital para satisfacer las necesidades básicas de los chilenos. En ese sentido, no les pedimos de buenas a primeras que nos regalen nada, pero sí que nos faciliten las herramientas para poder trabajar. Asimismo, el llamado a la empresa proveedora y a los colegas que componen esta gran familia panadera, es a redoblar los esfuerzos solidarios y a ser consientes del duro momento que nos toca afrontar, sin miramientos personales ni mez
quindades marcadas por la contingencia.

Por desgracia nos toca vivir una situación compleja, pero nuestro mensaje para todos es de aliento y esperanza, ya que estamos convencidos de que nos podremos levantar más temprano que tarde, para así volver a cumplir con el
enorme rol social que jugamos en Chile.

Sepa cada uno de los colegas afectados, que estaremos más disponibles que nunca para asistirlos, que la unidad jugará un rol trascendental en esta ocasión y que no tenemos dudas de que conseguiremos salir adelante con el compromiso, la fuerza y el tesón que caracteriza a nuestra actividad, que en esencia siempre ha sido sacrificada y muy de poner el hombro y estar al pie del cañón en todo instante.

Reciba cada uno de ustedes un fuerte y caluroso abrazo, junto a un mensaje de gran energía y positivismo para emprender los nuevos desafíos que nos demanda este momento.

Jos é Yáñez Diéguez

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Propuestas para una nueva década

Comenzó una nueva década de este tercer milenio y en el caso particular de Chile, ello implicó un importante cambio de autoridades, tras 20 años de gobierno de la Concertación de Partidos por la Democracia. Por ello nuestro gremio se reunió con los nuevos responsables del Ministerio de Economía, para interiorizarlos en lo que es la realidad de la panadería y pastelería tradicional en el país, así como para plantearles los desafíos que este sector, predominantemente pyme, tiene de cara a asegurar su sobrevivencia.

Asimismo, la idea de esta cita fue proponerles distintos mecanismos (que esperamos evalúen y contemplen a la brevedad posible), que a nuestro juicio pueden ayudar a mejorar la competitividad de una industria, cuyo funcionamiento adecuado resulta clave para buena parte de la población nacional.

De este modo, primero se les hizo ver que el sector vive una gran crisis que ha afectado su posición competitiva, cuestión que se vio agravada a causa del terremoto del 27 de febrero último. En ese sentido, se destacó la problemática del la alta variabilidad de costos operacionales, así como los inconvenientes económicos para invertir en tecnología, capacitar a los trabajadores e incorporar elementos de innovación y diferenciación a la gestión, que posibiliten otorgar valor agregado a los productos.

Por otra parte, se hizo referencia a la transformación que ha sufrido el mercado de la panadería en los últimos años, ello a causa de la aparición de los procesos de congelado de las masas, la competencia de panes envasados y de cereales para el desayuno, los cambios en los hábitos de consumo y la ampliación del mix de productos para el almuerzo. A eso se suma la fuerte irrupción de otros actores como los supermercados, que cada día amplían más su cobertura geográfica, y de las amasanderías y estaciones de servicio. Por último, existen otros agentes que venden su pan incumpliendo las normas laborales, tributarias y sanitarias,
generando costos artificialmente menores.

Y en cuanto a propuestas concretas, nuestro gremio planteó a las nuevas autoridades diversas medidas de fácil implementación (si es que existe real voluntad política), de gran eficacia y altamente contingentes. Ellas parten por instaurar un sistema de fiscalización más efectiva para salvaguardar al sector de la competencia desleal, generada por productores informales y clandestinos de pan, que no cumplen normas sanitarias, tributarias, laborales, etc.
Un segundo aspecto es el que dice relación con temas tributarios, donde propusimos evaluar la opción de un IVA diferenciado para el producto pan, dada su alta incidencia para buena parte de la población. En ese mismo sentido, hicimos referencia a la compra de harina por parte de las panaderías (que hoy obliga a pagar el IVA normal del 19%, más el 12% de retención adicional), y a la antigua norma -mal utilizada por cierto- que planteaba que para la compra de hasta un quintal de harina para uso personal, este recargo no se aplicaba. El punto es que en la actualidad esta excepción es “manejada” los distribuidores de harina, lo que fomenta la evasión y la informalidad, puesto que quienes compran sin este recargo, no están incentivados a vender sus productos con facturas o boletas. Para resolver este relevante punto, que va en contra de la competitividad del mercado, la idea es crear una norma pareja para todos los actores del proceso de compra-venta de harina, así como aumentar el control y la fiscalización en las distribuidoras, para evitar que evadan la normativa legal vigente.

Igualmente se habló de mejorar e intentar igualar las condiciones de competitividad con otros agentes del mercado, como las grandes superficies, las que muchas veces producen pan de baja calidad y lo comercializan a precios que están por debajo de los costos. A este respecto se solicitó establecer un estándar de panadería artesanal, para que sólo quienes lo cumplan puedan ser denominados como establecimientos del sector. Además se propuso que la marraqueta únicamente pueda ser producida y comercializada por las panaderías tradicionales, y no por supermercados o productores industriales.

Tema relevante fue también el relacionado con la obligatoriedad de cierre en días festivos, haciendo hincapié en fechas como el Año Nuevo, el Día del Trabajo, la Navidad y el 18 de septiembre (cabe destacar sobremanera los inconvenientes que genera este último, ya que se provoca un desabastecimiento y problemática sanitaria en relación a la tradicional empanada). Ello porque se favorece con esta medida la evasión y el comercio clandestino. De este modo, se planteó la alternativa de poder funcionar en todos los feriados, pero con trabajadores de reemplazo, en modalidad part time.

Por último, se hizo referencia a la necesidad de establecer una comunicación más directa y fluida con las autoridades, dado que ella ha sido inexistente en el pasado (de hecho no hemos sido incluidos en la agenda de requerimientos al nuevo gobierno de Conupia -entidad a la que pertenecemos- ni de Conapyme). A este respecto pedimos un interlocutor con el que podamos analizar los problemas del sector y buscar soluciones concretas.

Tenemos confianza en que seremos escuchados esta vez por las personas a cargo de las políticas económicas del país. Nuestro ánimo es prestar la mayor colaboración posible, pero queremos avanzar de manera concreta en la búsqueda de soluciones para una industria que no puede seguir esperando y que ha sido postergada invariablemente, encontrándose hoy en un estado de absoluta indefensión. Ojalá que ahora sí suceda algo positivo.

Jos é Yáñez Diéguez

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Un hito con proyección nacional

Cuando hace un año concretamos por fin la iniciativa de tener una escuela propia de panadería, estábamos por un lado muy felices, pero por otro existía también cierta inquietud e incertidumbre por el futuro de la misma.

Y no es que no confiáramos en la capacidad de gestión gremial para llevar adelante este proyecto, pero sabíamos que éste dependía de otros factores, como el interés y compromiso de los asociados, el apoyo de la industria proveedora, la toma de conciencia sobre el valor indispensable que tiene hoy la capacitación, etc. En síntesis, una serie de elementos para sostener una idea tantas veces intentada, pero tantas veces fallida por razones diversas.

No obstante, como la confianza, la persistencia y el trabajo responsable y sistemático siempre tienen su recompensa, afortunadamente esta vez fue la vencida y como gremio pudimos hacer realidad un anhelo que de seguro traerá muchos beneficios para el sector y será la piedra angular para otorgar el valor agregado que hoy requiere la panadería artesana chilena.

Varios méritos tiene la Escuela de Panadería de Indupan Santiago luego de doce meses de funcionamiento. A saber: el haberse consolidado como una alternativa de capacitación válida y apreciada por los asociados; el haber mantenido una operatividad permanente y a plena capacidad de manera ininterrumpida; el haber entregado herramientas de calidad para sus alumnos, basándose en una formación teórico/práctica muy aterrizada a lo que son las necesidades concretas de la actividad. Por último, el haber demostrado la valía y relevancia que tiene para la industria contar con una política pro capacitación clara y con objetivos definidos.

Ahora bien, como las buenas ideas no deben estancarse, sino que el principal desafío es desarrollarlas y convertirlas en algo consistente a lo largo del tiempo, para el año 2010 la meta será concretar esta experiencia de formación en una iniciativa de carácter nacional, donde el modelo generado por Indupan Santiago se pueda replicar (con la asesoría de esta entidad) en distintas ciudades de Chile, bajo el apoyo y gestión de las asociaciones locales.

De este modo se podrá aprovechar toda la experiencia ya acumulada en este año de arduo trabajo. Y como no siempre es imprescindible partir de cero e inventar cada vez la rueda, creemos que esta metodología nos permitirá crear rápidamente una verdadera red de capacitación, donde el nacimiento de varias escuelas panaderas asegure el acceso a trabajadores y empresarios de diferentes puntos regionales, a las principales innovaciones y tendencias en materia de lo que son
las exigencias actuales del mercado.

Estamos también ciertos de que esta será una gran ayuda de cara a elevar los estándares de calidad y competitividad de la industria panadera artesana, lo que nos permitirá afrontar de mejor manera los desafíos comerciales que plantea el enfrentar a las grandes superficies y el responder adecuadamente a los que buscan compradores que son cada día más exigentes y sofisticados.

Por otra parte, pensamos que esta iniciativa que liderarán Fechipan e Indupan A.G., constituirá una importante instancia de unión y fortalecimiento gremial, que nos permitirá mayor interacción entre las asociaciones y nos aportará políticas y puntos de interés comunes, a objeto de avanzar de manera más coordinada y activa en ámbitos de implicancia general para el rubro, como pueden ser la capacidad de gestión, la innovación permanente o la integración eficiente de la tecnología.

El llamado y la invitación es a que todas las instancias gremiales, así como todos los empresarios y profesionales relacionados con la panadería tradicional, se motiven con esta idea y participen activamente de ella, ya que estamos ciertos que marcará un rumbo que puede ser clave para el futuro de la industria, en su lucha por mantener el sitial que con tanto esfuerzo se ha ganado en la sociedad a través del tiempo.

Jos é Yáñez Diéguez

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Superando el terremoto

Los estudios más recientes demuestran que desde el punto de vista sicológico, la gran mayoría de los chilenos ya comienza a dejar atrás los efectos del terremoto y todo lo que ello implica: desconfianza, temor e inacción en muchos casos.

Se acaban entonces en buena parte los miedos y las energías por salir adelante, por reconstruir lo perdido y por darle mayor estabilidad al diario vivir, pasan a ser objetivos prioritarios para la gente.

Lo anterior se traduce y se puede apreciar igualmente en el ámbito económico, donde las más recientes cifras dan cuenta de una suerte de reactivación que ya toca a todos los sectores. Y es que no es menor pensar que ya hemos recorrido el primer semestre del año, por lo que ya es hora de que los negocios, el trabajo y los recursos comiencen a tener mayor dinamismo.

También hay que destacar que el “efecto mundial Sudáfrica 2010” ha hecho lo suyo, convirtiéndose en una importante válvula de escape para catalizar las angustias, los dolores y los problemas que este gran sismo provocó
a una buena parte de los compatriotas.

Dado este contexto, ¿qué se espera para los segundos seis meses del año? A las claras, alcanzar mayor solidez para el mercado, dejar atrás los vaivenes y la incertidumbre laboral, y poner manos a la obra para recuperar los niveles de producción, de empleabilidad y de recursos disponibles.

Jos é Yáñez Diéguez

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La panadería y el bicentenario

200 son los años que cumple Chile y las razones para celebrar son muchas, en una patria que se ha forjado sobre la base de un gran temple y coraje, en uno de los confines del mundo. Tal vez sea esa una de las causas que nos hacen enorgullecernos tanto, porque nada nos ha sido fácil, pero hemos logrado imponer nuestros términos pese a ser sólo 17 millones y estar más bien alejados de todo.

Y en los acontecimientos de estos 2 siglos de vida, encontramos también varias historias paralelas que han ido formando la cultura nacional y aportando con su grano de arena para conformar lo que hoy somos. Es en ese contexto en el que se sitúa la historia de la panadería artesana chilena, una actividad que está fuertemente enraizada en la sociedad nacional y que es ya parte trascendente de las más puras tradiciones de nuestra patria.

Pero vamos recordando y habrá que decir que en los albores del país, toda la producción panadera se concentraba más bien en los mismos hogares o escasamente en amasanderías que tenían como objetivo el sustento personal o familiar. No existía por tanto, una industria formal como la que hoy conocemos.

Lo anterior se debe a que la formación del sector, tiene que ver con la llegada de inmigrantes que comenzaron a dar vida a esta noble actividad con más profesionalismo. Ello acontecería con mayor intensidad a comienzos del siglo pasado, cuando se produjo una oleada importante de europeos que vinieron en busca de mejores oportunidades hasta estas lejanas tierras, por lo que estaban más dispuestos a asumir una labor tan sacrificada como la panadera.

De este modo, el rubro se forjó básicamente a partir de una fuerte colonia española en la zona centro sur del país, la cual se vio complementada por el aporte de las colectividades italianas y alemanas, así como por la actividad desarrollada por varios inmigrantes griegos y croatas en el norte de Chile.

Esto nos recuerda que entre los actores relevantes de esta historia bicentenaria, también están muchos extranjeros que con su trabajo y esfuerzo ayudaron a formar y hacer crecer a una nación que, en la mayoría de los casos, terminaron adoptando como propia y eligiéndola para echar raíces familiares y profesionales. Por eso, en esta fiesta nacional que viviremos dentro de pocos días, vaya nuestro recuerdo y reconocimiento para ellos.

Volviendo a la panadería artesana, hay que señalar que ésta ha conseguido ganarse un muy relevante lugar en el alma de los chilenos, que no en vano se han pronunciado en su favor, otorgándole un nivel de importancia extrema en su diario vivir. En ese sentido, no por nada nos ubicamos entre las naciones “top five” en lo que a consumo de productos panaderos se refiere. Sin duda, una distinción que no es casualidad.

Pero si de tradiciones y elementos típicamente nacionales se trata la celebración bicentenaria de nuestra patria, no podemos dejar de mencionar y entregar un lugar de alta trascendencia a la marraqueta, un producto 100% criollo, que ya es, sin lugar a dudas, parte esencial de nuestra identidad nacional. Y así suman y siguen los aportes de la panadería al alma local, porque también somos los responsables de las empanadas, los choripanes y los dulces chilenos, todos actores infaltables en el festejo nacional.

Por eso, nos sentimos parte más que activa y perteneciente de nuestra cultura popular, lo que hace que el sector tenga mucho que festejar en esta instancia bicentenaria.

Sólo nos resta desearles a todos, trabajadores, empresarios, autoridades y consumidores, unas hermosas fiestas, y esperar que estos 200 años sean únicamente el punto de partida para un futuro lleno de éxito y desarrollo, en el que avancemos a paso firme por el camino de la calidad, de la profesionalización y de la competitividad en todos los ámbitos, para hacer del país un gran lugar para las próximas generaciones. ¡Viva Chile!

Jos é Yáñez Diéguez

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No hay peor ciego que el que no quiere ver

Nuestra industria está siendo afectada, una vez más, por una práctica desleal de parte de las grandes superficies, que atenta muy a las claras contra el sistema de libre competencia y perjudica el normal funcionamiento del mercado.

Esta vez el episodio tiene su origen en la ciudad de San Vicente de Tagua Tagua, en la sexta región, donde los supermercados Mayorista 10 y Líder, están vendiendo desde hace ya un largo tiempo, el kilo de pan en precios del orden de los $190 a $490, valores ridículos e irreales, que no se condicen con los verdaderos costos de elaboración del producto.

Dado que esta práctica predatoria ya implicó la quiebra y el cierre de varios colegas del rubro en esa zona, la Cámara de Comercio de la comuna de San Vicente, decidió denunciar la situación frente a la Fiscalía Nacional Económica (FNE), a fin de abogar por una protección efectiva hacia las empresas panaderas que se enmarcan dentro del concepto pyme.

Y como bien debe estar ya suponiendo usted, amable lector, la respuesta tragicómica de la Fiscalía, fue desestimar el reclamo, por no considerar este hecho como una mala práctica que pueda atentar contra el normal funcionamiento del mercado… sí, leyó bien.

Pero lo más preocupante se encuentra al analizar los argumentos con que justifica la FNE su resolución. El primero de ellos apunta a que ser industrial panadero es algo muy fácil y que salirse de la actividad es un tema sencillo, que no implicaría un descalabro económico. Ello, porque se indica que existen pocas restricciones legales para instalarse en este negocio, que el mismo no requiere de inversiones en publicidad y que como hay gran interés por contar con hornos de segunda mano en el sector, se puede enajenar la maquinaria sin incurrir en grandes pérdidas.

Cabe preguntarse, ¿de qué tipo de negocio nos están hablando?

El segundo tema apunta a que la conducta de los supermercados no atenta contra sus competidores y que no existe la intencionalidad ni el objetivo de arrasar el mercado, ni tampoco de perjudicar a las empresas de menor tamaño. Según la FNE, lo que hacen las grandes superficies es una práctica legal, conocida como “loss leading”, que consiste en seleccionar un conjunto de productos (de alto interés para los compradores) y venderlos a bajo costo con fines de promoción… si, leyó bien, es legal.

A la aplicación de este “peligroso, confuso y retorcido” concepto, hay que sumarle que excluye a su ejecutor de cualquier intencionalidad predatoria, ya que se asume que no persigue como finalidad eliminar a los competidores. Es más, se dice que podría seguir practicándose, aún en ausencia de ellos, ya que para las grandes superficies (desde luego) no representa pérdidas económicas significativas.

Resquicios más o resquicios menos, hay que ser bien claros y no dejarse engañar. Como dice el título de esta editorial, no hay peor ciego que el que no quiere ver, y con este fallo, queda demostrado que la legislación está hecha, ex profeso, para beneficiar a los grandes conglomerados económicos. Sí, porque creer que esta práctica no afecta a la libre competencia, es invitar a comulgar con ruedas de carreta y no hablar con la verdad.

Sin lugar a dudas, aquí estamos frente a una maniobra supermercadista para asfixiar a las pymes panaderas y para quedarse, a solas, con un mercado en el que luego puedan hacer lo que quieren, poner las condiciones que más les convenga y manejar a su antojo los precios de manera indiscriminada.

Y una vez más, los pequeños comerciantes nos vemos afectados y quedamos absolutamente desprotegidos frente a este tipo de políticas públicas y, de paso, nos llevamos el repudio de la gente, por ser los que tenemos que dar la cara frente al consumidor final y justificar los reales valores de venta que deben tener nuestros productos.

Para muestra de lo anterior, otro botón. Recientemente el Ministro de Agricultura, anunció que va a crear una comisión para fiscalizar los precios del pan, dado que, a su juicio, estos no cambian de la misma manera en que fluctúan los del trigo y la harina. Claramente no sabe cómo funciona el negocio panadero, pero además, no ve la viga en el ojo propio, ya que por proteger y subsidiar a los agricultores de este país, el resto de los chilenos come un pan más caro que el que tendríamos con una importación libre de trigo y harina extranjera.

El tema pasa por ponerle de verdad el cascabel al gato, pero falta voluntad estatal y política para hacerlo, para entender las problemáticas de las pymes, para darles el espacio que merecen y reconocerlas como lo que son: la principal fuente de empleo de la nación.

Estamos cansados, muy cansados de los permanentes atropellos, y hacemos un llamado a la autoridad para evaluar a conciencia los predicamentos y la filosofía económica que está siguiendo. Y para ello, deben escuchar y reunirse con las entidades gremiales (que son los especialistas de cada sector) y no vivir haciendo presupuestos o elucubrando medidas alejadas de la realidad, que tendrán escaso impacto.

Esto no puede seguir, es hora de parar, es hora de cuidar lo que tenemos y de asumir una postura franca, que deje de privilegiar a los grandes y otorgue justicia y seguridad de poder luchar con armas limpias y transparentes, en un mercado efectivamente competitivo.

Jos é Yáñez Diéguez

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Una feria para los nuevos tiempos

Cuatro años han pasado desde que se realizara la última versión de Fipach en formato tradicional de feria. Tiempo prolongado para un mercado que se mueve a ritmo vertiginoso y cuya competitividad obliga a mantenerse al día para no perder terreno.

Por ello, el desafío es doblemente importante y nos obliga como gremio a presentar un evento de primer nivel, que se convierta en una muestra imperdible para todos los industriales que quieran progresar y desarrollarse a lo largo del país.

Las metas están por tanto muy claras y nuestro primer objetivo ha sido establecer un estándar mínimo de calidad para todos los productos y servicios que se presenten en Fipach 2010. Esto, como una forma de asegurar al visitante profesional que encontrará la mejor alternativa para sus requerimientos.

Por otra parte, como los avances en materia de tecnología y de soluciones alimenticias ocurren actualmente en períodos muy cortos de tiempo, la idea es contar con una exhibición que asegure mostrar lo más avanzado que en relación a maquinarias, insumos y productos se encuentre disponible, de modo de tener al alcance de la mano lo mejor del mundo para los empresarios nacionales.

Sabemos que hoy es muy fácil viajar y conocer de primera mano otras realidades, pero el valor de esta feria estará en aterrizar las tendencias globales a la realidad local y por ello el compromiso con la excelencia es un horizonte que nos hemos propuesto para estar a la altura de los nuevos tiempos.

Por lo anterior, contaremos además con diversas actividades complementarias que irán en esa línea de acción. Las mismas, por ejemplo, tendrán que ver con una serie de seminarios para analizar y discutir problemáticas como la competencia desleal, las prácticas predatorias de las grandes superficies, la eficiencia de la cadena productiva trigo-harina-pan, el fortalecimiento del capital humano, los desafíos nutricionales del pan desde el punto de vista de la alimentación saludable y el nuevo plan de reducción de sodio que será impulsado a nivel gubernamental.

Igualmente se llevarán adelante atractivas iniciativas para promover los productos del sector, las que incluirán concursos de panadería, pastelería y chocolatería, así como una exposición fotográfica que dé cuenta de la historia del rubro y una de artesanía en pan, destinada a difundir el sentido artístico y estético de esta profesión.

Asimismo, estamos ciertos que Fipach será una excelente instancia para acercarnos como colegas industriales y para crear mejores redes gremiales de apoyo, que nos posibiliten concretar proyectos en pos de asegurar el crecimiento y subsistencia de la panadería tradicional en cada rincón del país.

Y es que pensamos que este certamen constituirá precisamente una demostración efectiva y exitosa de lo que debe hacer un gremio activo, que se preocupe de entregar a sus asociados las herramientas necesarias para transitar por el camino correcto y que vele
por custodiar sus intereses a todo nivel.

Por último, vaya nuestro llamado a cada una de las empresas proveedoras para hacerse presentes en Fipach 2010, ya que es impensable restarse de este gran evento para la panadería y pastelería chilena. Sabemos que el estar en esta feria representa un compromiso real con el sector, que todos sus actores sabrán reconocer y premiar con su preferencia.

Los esperamos a todos, ¡nadie puede faltar a la cita!

José Yáñez Diéguez

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Misión más que cumplida

Acaba de terminar una nueva versión de nuestra feria Fipach, que probablemente sea uno de los proyectos más relevantes y consistentes que a lo largo del tiempo ha logrado desarrollar nuestro sector. Mal que mal, ya se superan los 15 años de actividad permanente, en pos de acercar las tendencias globales a los empresarios y profesionales locales, así como aportando a mejorar la gestión de los negocios.

Pero la versión 2010 de esta muestra internacional (en rigor su octava edición), nos deja un sabor muy especial, ya que fue la primera ocasión en la que verdaderamente conseguimos alcanzar todos los objetivos planteados desde un inicio, en una suerte de evento que resultó “redondo” de principio a fin y que abordó todas las aristas necesarias
para ser calificado como muy exitoso.

Uno de los hechos más destacados en ese sentido, fue la calidad de los asistentes a la feria. Cualidad reconocida y aplaudida unánimemente por todos los expositores, dado que la determinación de efectuar la muestra sólo en días de semana, permitió que a ella concurrieran en exclusiva visitantes profesionales, personas que no fueron a mirar, sino que a aprender y concretar negocios.

Asimismo, un buen parámetro para medir el éxito de Fipach ha sido la retroalimentación, las opiniones que nos han dado las mismas empresas proveedoras y los industriales que tomaron parte de este evento. Ellos quedaron muy satisfechos con el nivel técnico exhibido, que les permite acercarse a las nuevas tendencias del mercado y abrir renovadas opciones de gestión y servicios para dar mayor valor agregado al rubro.

Otro tema relevante tuvo que ver con los esfuerzos realizados para colocar a la feria y sus actores en las esferas públicas del país, dado que sentimos que nuestra actividad debe ganarse un espacio cada día más importante a nivel gubernamental y social, de manera que se reconozca en su real dimensión la incidencia y aporte que representa para el diario vivir de los chilenos.

Para esto se ejecutó un plan previo de relacionamiento e invitación a autoridades y agentes de interés para el sector, que llevó, por ejemplo, a contar con la presencia de la Ministro del Trabajo y de un representante de la Presidencia de la República en nuestro acto inaugural, lo que sin duda es una muestra inequívoca de que conseguimos darle mayor realce y connotación a esta feria.

Como complemento a lo anterior, llevamos también adelante una especial estrategia de cobertura de prensa, que nos posibilitó dar eco a nivel masivo a esta actividad por diferentes canales de comunicación, lo que igualmente vino a reforzar el posicionamiento público que
estamos buscando generar para el rubro.

También el seminario alterno desarrollado durante los días de la feria, así como una serie de charlas de gran interés para el sector, fueron un acierto que conformó el marco técnico más adecuado para abordar temas de suma contingencia, que desde luego captaron la atención de los visitantes, dado el alto nivel de quienes expusieron sobre temáticas como la reducción de sodio en el pan, las buenas prácticas de manufactura y el aporte nutricional de los productos, entre otras.

Por todo esto, sentimos que como gremio podemos decir con propiedad, “misión cumplida” en lo que respecta a esta feria, la que de paso, nos deja muchas enseñanzas y desafíos para seguir mejorando. Ello, partiendo por el hecho de comprobar que si actuamos de manera realmente unida y mancomunada, como sector somos capaces de llevar adelante iniciativas de calidad, que demuestren todo nuestro potencial y fuerza como actores relevantes de la economía nacional.

Sólo nos resta agradecer a todos los que nos apoyaron, confiaron una vez más en nosotros e hicieron posible la concreción de este evento. A las empresas proveedoras y expositores en general, a los profesionales que tomaron parte en los seminarios técnicos, a quienes estuvieron a cargo de los concursos y a cada uno de los integrantes del equipo de producción.

Estamos seguros que Fipach continuará creciendo en el tiempo y siendo un referente obligado para quienes se relacionan con la panadería y pastelería nacional. Por eso, nos atrevemos a decir que será hasta la próxima oportunidad.

José Yáñez Diéguez

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2010, un año que no nos será indiferente

Para bien o para mal, el año 2010 que ya se acaba, será sin lugar a dudas una época que quedará grabada en la memoria de los chilenos, porque mezcló una serie de hechos relevantes que por la habitual no se concentran en un período tan breve de tiempo.

A nivel macro, nuestro país sufrió en el mes de febrero uno de los terremotos más devastadores de su historia, que afectó directa y significativamente al menos a 5 regiones. En términos legislativos, asumió la presidencia de la nación el empresario Sebastián Piñera, quien vino a poner término a 20 años de gobiernos dirigidos por los partidos de la Concertación.

Adicionalmente, Chile celebró el Bicentenario de su Independencia con una serie de actividades sociales y culturales, y también asistimos a un mundial de fútbol luego de 12 años de larga espera, con inusual efervescencia por lo buenos resultados obtenidos.

Y como si fuera poco, vivimos una de las historias más increíbles de la minería mundial, a través de lo que fue el rescate de los “33 de Atacama”, que posicionó al país como un pueblo responsable, serio, eficiente y con un alto nivel de profesionalismo, digno de ser imitado en todo el orbe.

Ahora bien, desde el punto de vista más particular de la panadería y pastelería chilena, vivimos igualmente un año muy relevante, marcado por hitos que no nos son indiferentes. De esta manera, articulamos por intermedio de nuestro gremio, una significativa ayuda solidaria para diversas comunidades durante el período post terremoto, entregando nuestros productos en localidades que fueron muy
afectadas por esta catástrofe natural.

Las reuniones con las nuevas autoridades, la lucha frontal contra el clandestinaje y la denuncia de las prácticas predatorias de las grandes superficies, también representaron temas de alta atención para el sector. A ello se sumó una fuerte actividad relacionada con los aspectos de capacitación y formación, para lo cual se trabajó en programas como el de competencias laborales (donde destacamos como uno de los gremios pioneros) y la concreción de la OTIC Indupan, herramienta de gestión que vendrá a fortalecer estos procesos en el corto y mediano plazo.

Además se inició la implementación de un innovador programa de alfabetización digital para el rubro, que apunta a optimizar el uso de la tecnología en los establecimientos de todo Chile. A su vez, en el área de la salud, nos incorporamos de lleno al programa piloto desarrollado por el Minsal, que busca reducir la ingesta de sodio en la población.

Por otra parte, la escuela de panadería de Indupan Santiago celebró su primer aniversario de vida, con resultados que superaron todas las expectativas planteadas en su génesis. Y dada su gran repercusión, Fechipan ya comenzó a impulsar a nivel nacional, una red de establecimientos similares que esperamos se consolide con fuerza durante el 2011.

Como corolario a todas estas iniciativas, se llevó a cabo la versión más exitosa de la feria internacional Fipach, que en su octava edición fue el fiel reflejo de una muestra verdaderamente especializada, donde se reunieron empresarios, profesionales, proveedores y autoridades, para abordar los tópicos más importantes de la industria alimentaria.

¡Ah!, y a modo de complemento para los que tienen fuertes lazos de arraigo con la panadería tradicional y los inmigrantes hispanos que le dieron vida, una satisfacción adicional fue el campeonato del mundo obtenido por la selección española de
fútbol durante el mundial de Sudáfrica.

En síntesis, un año lleno de emociones fuertes, que tuvo momentos complejos y otros de gran alegría, y que nos dejó muchas enseñanzas y tareas de cara a iniciar la segunda década del siglo.

Por ello, la misión para el año 2011 será potenciar las cosas positivas, aprovechar los buenos augurios económicos que presenta el país, seguir evolucionando y elevando los parámetros de calidad, profesionalizar cada día más la actividad, superar los inconvenientes de competividad, ajustar los defectos del mercado y, por sobre todo, crecer como sector en unidad y trabajo mancomunado, de modo de trazar nuevos objetivos y continuar desarrollándonos por el camino que asegure larga vida a la panadería artesana.

José Yáñez Diéguez

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Por un 2011 exitoso

Se inicia un nuevo año y los desafíos, anhelos y metas comienzan a trazarse y a ocupar un lugar de privilegio en la realidad, tanto personal como sectorial, para todos los actores de la
industria panadera y pastelera del país.

Desde ese punto de vista, varios son los aspectos que deberían marcar nuestro quehacer durante el 2011, de cara a conseguir que este rubro sea cada día más competitivo y pueda afrontar con éxito los vaivenes de un mercado
que muchas veces resulta hostil y complejo.

En ese sentido, uno de los primeros capítulos será abordar con creatividad y buenas estrategias comerciales los meses de verano, que se caracterizan por la alta movilidad de los consumidores y el cambio parcial sus hábitos alimenticios, de manera de no disminuir sustancialmente los niveles de venta. La idea es no ver esta época como un período de vacas flacas, sino que reinventarnos para generar
nuevas oportunidades de negocios.

Ahora bien, a nivel más general, en el año debemos poner especial énfasis en temas relacionados con, por ejemplo, la calidad de los productos que vendemos, ya que este debe ser el sello inconfundible que guíe a la verdadera panadería artesana de tradición y que nos permita establecer claras diferencias con las cadenas supermercadistas y otras
formas de producción a gran escala.

También la diversificación de la oferta debe ser un ítem relevante a considerar, dado que los consumidores están demandando cada vez especialidades con mayor complejidad y se encuentran en la búsqueda de opciones que les resulten más llamativas, saludables o funcionales.

Y la permanente capacidad de innovación debe ser igualmente una constante para el 2011, dado que en ella se deben fundamentar iniciativas como la incorporación de renovados productos, el lanzamiento de promociones, la introducción de nuevos servicios, la ambientación de espacios atractivos o la concepción de ideas que quiebren los moldes habituales de comercialización y que puedan sorprender a los clientes, ayudándonos a revolucionar nuestros mercados específicos y a aumentar los canales de fidelización.

Desde luego que la orientación que tomemos a nivel de la excelencia en el servicio a los compradores, será otra de las claves para diferenciarnos de modo exitoso. Ello porque estos desean ser atendidos de manera diferente, mucho más profesional y personalizada, a fin de contar con un verdadero asesor gastronómico en los locales y no sólo con un vendedor que les cobre por lo que se están llevando.

Como complemento a lo anterior y para hacer posible esos desafíos, será muy importante establecer o insistir en una política de capacitación de largo plazo, que incluya tanto a trabajadores como empresarios, ya que estamos seguros de que por esa vía es posible elevar los estándares de nuestra industria y asegurar para ella un mejor futuro, con reales
opciones de crecimiento y desarrollo.

Por último, un aspecto no menor estará dado por el empuje y las actividades que desde el ámbito gremial podamos impulsar en todo Chile, en el entendido de que contar con una organización sectorial fuerte y representativa, nos abrirá las puertas para posicionarnos en el sitial que nos corresponde, al ser un rubro tan trascendente para la población. Desde luego que a esta tarea deseamos sumar a las empresas proveedoras que quieran trabajar de forma mancomunada, en pos de modernizar y engrandecer a la panadería nacional.
A las claras, el objetivo final debe pasar por conformar una industria más versátil y más adecuada a los requerimientos actuales de la gente; una industria que sepa responder a las nuevas tendencias que exige el mercado y que sea capaz de no quedarse inmóvil frente a los obstáculos que día a día pueden ir surgiendo. La tarea es de todos y esperamos que juntos podamos abordarla con singular éxito.

José Yáñez Diéguez