PAN INTEGRAL EN LA ALIMENTACIÓN DE LAS PERSONAS CON DIABETES

La diabetes es una enfermedad crónica, que se genera cuando el páncreas no produce suficiente insulina o cuando el cuerpo no puede utilizar eficazmente la insulina que produce. Existen tres tipos principales:

– Diabetes tipo 1, que es la más frecuente entre los niños y adolescentes.

– Diabetes tipo 2, que es la más frecuente entre los adultos y está ligada a la obesidad o el sobrepeso, la falta de actividad física y la mala nutrición.

– Diabetes gestacional, que es una complicación del embarazo que afecta al 10% de las mujeres a nivel mundial, aproximadamente.

Según el Ministerio de Salud, en Chile esta epidemia se ha transformado en una situación crítica de Salud Pública, con una prevalencia del 10% de la población. Y entre el 90% y el 95% de los casos corresponden a diabetes tipo 2, la que puede prevenirse reduciendo los principales factores de riesgo, tales como:

+ El sobrepeso y la obesidad, que contribuyen al 44% de los casos.

+ La inactividad física (27%).

+ Otros factores de riesgo, como el tabaquismo, el uso excesivo de alcohol, la historia familiar de diabetes y otros aún desconocidos (33%).

Esta alta prevalencia en nuestra población, se encuentra directamente asociada al incremento de los principales factores de riesgo de la enfermedad: El exceso de peso, que aumentó a 67% y el sedentarismo que se mantiene en torno al 89%, según los resultados de la Encuesta Nacional de Salud 2009-10.

PAN

Según los especialistas nacionales y extranjeros, para poder tener una buena calidad de vida con la diabetes, se debe tener una  adecuada adherencia al tratamiento. Para ello, es esencial que la persona reciba una buena educación diabetológica y, en este punto, la alimentación tiene un papel fundamental.

En este sentido, se destaca la importancia de prestar especial atención a la ingesta de hidratos de carbono, entre los que se cuenta el pan. Sin embargo, hay expertos en el ámbito de la salud, que afirman que este alimento es un hidrato de absorción lenta, que ayuda a regular el índice glucémico y, por tanto, es importante su presencia para llevar a cabo una dieta equilibrada y saludable. En el caso de la diabetes, recomiendan sobre todo las variedades integrales.

Tanto es así que, según el último estudio sobre hábitos alimentarios y consumo de pan y cereales realizado por la Universidad Complutense de Madrid, el 37,1% de la población ya tiene consciencia acerca de los beneficios que alimentos como el pan y los cereales integrales, pueden tener sobre el bienestar de los pacientes con diabetes.

Algunas de las propiedades de este tipo de alimentos -aseguran-, es que presentan un índice glucémico inferior frente a las variedades de harina blanca. Y una vez ingeridos, no se registran índices elevados de glucosa en la sangre y, por tanto, disminuye la demanda de insulina.

Otro de los beneficios atribuidos al pan integral, es que reduce el riesgo de padecer diabetes tipo 2, ya que entre las propiedades de la fibra, se encuentra el promover la secreción de insulina, hormona encargada de regular la cantidad de azúcar en la sangre. Y según datos de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), tomar 45 gramos diarios (tres raciones) de alimentos elaborados con harinas integrales, contribuye a disminuir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y cáncer de colon.

A su vez, el portal “Diabetes, bienestar y salud”, que se elabora en México con la participación de médicos y profesionales de la salud, informa que comer pan “es indispensable para darle al cuerpo la energía que necesita diariamente para llevar a cabo sus funciones. De ahí la necesidad de aprender a elegir el pan de una forma adecuada, a fin de que no se eleve la glucosa en sangre”.

Agrega  que existe una extensa variedad de panes, muchos de ellos elaborados con harinas provenientes de otros cereales como la avena, el centeno, el maíz, e incluso panes producidos con semillas como la de girasol, de ajonjolí y lino, que ofrecen un alimento potencialmente nutritivo, pues contienen altas cantidades de minerales, vitaminas y fibra, que ayudan a que los niveles de glucosa en sangre no se incrementen demasiado.

También afirma que el mejor pan para las personas con diabetes es el integral, ya que al utilizar  el grano completo del trigo o de otros cereales, conserva minerales como el calcio, hierro, potasio, etc.

“La fibra, además, en fundamental  en la regulación de la absorción de nutrientes y movilidad intestinal, lo cual evita el estreñimiento. Asimismo, es el único tipo de carbohidrato que no eleva el nivel de azúcar en la sangre, por eso los expertos consideran que las personas con diabetes deben consumir más fibra que el resto para controlar los niveles de glucosa”, dicen los expertos mexicanos.

Si bien advierten que las personas con diabetes deben controlar la cantidad de pan y de otros alimentos clasificados como carbohidratos,  aclaran que ello “no significa que deban eliminarlo de la dieta, ya que esto provocaría continuas bajas de azúcar en la sangre, con repercusiones orgánicas más o menos graves”.

CHILE

“Nutriendo tu Diabetes” es un portal interactivo, creado y mediado por nutricionistas ligadas al mundo de la diabetes en Chile, quienes afirman que cuando recién se entrega el diagnóstico médico de esta enfermedad, se piensa que hay que cambiar la alimentación al 100% y que es muy difícil adoptar los nuevos hábitos. Sin embargo, la alimentación de una persona con diabetes no debe verse como restrictiva; al contrario, “es muy saludable, ya que contiene alimentos de todos los grupos, respeta horarios establecidos, excluye azúcares y contiene las porciones adecuadas para cada persona”.

La nutricionista María Teresa Onetto, señala  que “además de elegir el correcto tipo de alimentos, debemos concentrarnos en los hidratos de carbono que ellos poseen. Cada persona debería tener un ‘esquema de carbohidratos’ entregado por el médico o la nutricionista, que indique la cantidad total de ellos que se deben consumir por tipo de comida de acuerdo a la edad, peso y dosis de insulina. Los carbohidratos son como collares, donde cada perla es azúcar. Por tal razón, debemos contar la cantidad que estamos comiendo para poder ajustar las dosis de insulina. Ahora, ¿cómo saber qué cantidad de carbohidratos tiene los alimentos? Para calcularlo existen ‘tablas de intercambio,’ que dividen los alimentos en grupos y porciones, de acuerdo a la cantidad de hidratos de carbono que aportan”.

En el caso del pan, “una porción tiene 30 hidratos de carbono y eso equivale a ½ marraqueta, ½ hallulla, 1 ½ pan pita o 2 rebanadas de pan de molde. Si subestimamos las porciones que consumimos, también vamos a estar calculando menos cantidad de carbohidratos y, a su vez, menos cantidad de insulina, lo que llevará a glicemias altas cuando la chequemos dos horas después de comer. Las porciones además nos permiten variar entre distintos alimentos y no consumir siempre lo mismo”.

Déjenos su comentario