“Comer marraquetas es como comer chocolates”

Fernando Enrique Astengo Sánchez, conocido en el medio futbolístico como el León Astengo, es un nombre insigne del balompié nacional y un referente de Unión Española, club que lo vio nacer en este deporte, toda vez que ingresó a sus divisiones inferiores a los 13 años de edad.

Su destacada trayectoria como defensa central (fue nominado en el equipo ideal de América en 1988), lo llevó también a jugar en Colo Colo, en Gremio de Brasil y en la selección chilena, donde fue el segundo capitán y participó, lamentablemente, en el recordado “Maracanazo” que nos dejó fuera de los mundiales de 1990 y 1994. Ese mismo episodio le valió un castigo de la FIFA, pero regresó al profesionalismo a los 33 años (en Audax Italiano) y dejó de jugar a los 38 en el club donde se inició.

A partir del 2008 ejerció como entrenador en Colo Colo y más tarde lo hizo en Deportes Temuco (en la segunda división). Luego se sumó al staff técnico de Nelson Acosta, que dirigió a Deportes Iquique. En la actualidad, a sus 58 años, se desempeña como comentarista deportivo del programa En el Nombre del Fútbol, que emite el CDF.

Cercano, afable y muy mesurado, nos cuenta que su historia se ha cruzado con el mundo panadero sin quererlo, y que guarda muy buenos recuerdos de personas que han estado ligadas directa o indirectamente a esta industria.

El León nos indica que llegó a Unión Española porque su papá fue futbolista de ese club en la década del 40. “El era muy talentoso, jugaba de enganche, pero lamentablemente no pudo estar mucho tiempo porque se enfermó su padre y tuvo que cuidarlo. Una vez me encontré con Pancho Fernández, arquero de Unión es esa época, quien me dijo que mi viejo debería haber sido uno de los referentes históricos del equipo por su calidad”.

“Nosotros vivíamos en Ñuñoa, en Grecia con Macul, y yo siempre jugaba con los amigos del barrio. Una vez en el estadio nacional estaban probando jugadores para Magallanes y fuimos a ver qué pasaba. Quedé al tiro y me dijeron que al día siguiente fuera a la asociación nacional para inscribir mi pase. Llegué muy contento a mi casa, pero mi papá me pidió que antes fuera a probarme en Unión y partimos ese mismo día, en febrero, al  estadio Monserrat de Recoleta. También quedé seleccionado y recuerdo que mi padre me dijo que él tenía clarito que iba a ser así… el fútbol es muy fácil, mencionó”.

“Empecé a jugar en la primera infantil pese a mi corta edad. Lo hacía de volante central y siempre fui capitán del equipo por mi personalidad y forma aguerrida de estar en el campo de juego, cuestión totalmente opuesta a mi forma de ser fuera de la cancha, donde era súper tímido”, señala Astengo.

A los 18 años debutó en el primer equipo, pero era 1978 y Unión Española tenía jugadores extraordinarios a los que no se le podía pelear el puesto. “Me enviaron entonces a préstamo a Rangers de Talca y estoy muy agradecido de esa experiencia, porque me enseñó mucho sobre la vida. Ahí pasé hambre y frío y no tenía plata porque pagaban tarde, mal y nunca, pero crecí enormemente como persona. Y de vuelta, al año siguiente, tuve la opción de jugar y no solté nunca más la titularidad en Unión”.

En Santa Laura comenzó, por azar, a relacionarse con personas del mundo panadero, y de este modo recuerda con gran aprecio a Manuel Suárez (ex presidente de Fechipan e Indupan Santiago), a quien conoció porque fue presidente del cuadro hispano por esos años. “Además de verlo en el club, con don Manuel éramos vecinos, ya que vivíamos cerca de las calles Ossandón con Simón Bolívar, en la comuna de La Reina. De hecho me hice muy amigo de su hijo, quien fuera luego arquero de Unión y quien ahora es ayudante técnico de Juan Antonio Pizzi. Don Manuel siempre fue muy cariñoso y cercano al plantel, era muy buena persona”.

A otros integrantes del mundo panadero que conoció en los pastos de la Plaza Chacabuco, fueron José Luis Sierra (el Coto), Juan Carlos González y José Luis Sánchez (el “matador”). “Con ellos alcancé a compartir camarín, pese a que yo era mayor. Y es más, el Coto me dijo en una ocasión que de niño él me veía como figura, como un ejemplo a seguir en Unión Española por lo que expresaba en la cancha, por la pasión que ponía”, indica Astengo.

Por último, recuerda que cuando era pequeño iba siempre a una panadería que estaba en Grecia con Exequiel Fernández (Panificadora Grecia, de propiedad de Alfredo Sierra en esa época) y que desde ese momento tiene una terrible debilidad por las marraquetas.

“Mi señora y yo vamos mucho al gimnasio, por lo que en general tenemos una dieta que más bien vegetariano. Pero para mí  no hay nada como una marraqueta, es como comer chocolate. Así es que religiosamente, cada sábado consumo este pan acompañado de salame y queso. Y durante la semana más bien preferimos panes integrales o pan pita”.

Casado y con 4 hijos de entre 26 y 32 años (3 mujeres y un hombre), Fernando Astengo ya es abuelo de 4 pequeños. El mayor de ellos se llama León, tiene 6 años y es chileno-sueco.

Para finalizar le consultamos sobre su paso por Colo Colo y por la fuerte asociación que la gente hace con su pasado albo. “Esa fue una muy buena etapa en lo profesional, pero sólo duró un año y yo sinceramente tengo mi corazón en Unión Española, por mi padre y por todo lo que me tocó vivir allí. Soy un eterno agradecido del club y de su gente, porque me permitieron cumplir un sueño y siempre me trataron excelente”.

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