Panadería Euskadi, ganadora de La Mejor Marraqueta 2017

Gracias al logro han aumentado la venta en 40%. De hecho, tuvieron que abrir un nuevo reparto, y a los clientes antiguos han tenido que ir a dejarles pan con más frecuencia durante el día, ya que los vecinos han demandado el producto en mayores cantidades.

 

En un magno evento desarrollado en la Plaza de la Constitución, frente al palacio de La Moneda, en octubre pasado la panadería Euskadi de La Cisterna, se adjudicó el título de la séptima versión del concurso La Mejor Marraqueta. Ella recibió por este logro una copa y un furgón DFSK modelo Cargo Van 0 Kms.

 

Dicha industria superó a un centenar de empresas postulantes, en una competencia en la que se confirmó -una vez más- que el pan de las panaderías tradicionales mantiene su calidad, gracias al respeto a  los procesos artesanos.

Fue su primera participación en la competencia. Pese a ello, tenía muchas esperanzas de ganarla. “Estoy muy feliz y orgulloso. Agradecido de toda mi gente, que permitió que tuviéramos este logro. Ganar es un gran respaldo a la labor que hemos hecho por años… Lo importante para tener un  buen pan es el trabajo en equipo y contar con buenos insumos”, indica Julio Fernández.

En el evento  se distinguió también a Benedicto Calficoy, maestro panadero que estuvo a cargo de fabricar la marraqueta  ganadora. Por ello recibió una chaqueta que lo acredita como el Mejor Panadero de 2017. Él lleva más de 40 años en este oficio.

HISTORIA

Euskadi es una industria creada en 1965 por un inmigrante vasco. Sin embargo, desde hace casi una década está en manos de Julio Fernández. Él, como muchos industriales de la panadería, partió desde abajo.

Es originario de la región del Bío Bío. Se trasladó a Santiago en el año 1982, cuando tenía cerca de 18 años. Llegó a una panadería de Maipú, que administraba uno de sus tíos (Ambrosio Flores), quien lo invitó para realizar aseo.

Al poco tiempo, sin embargo, comenzó a repartir pan en un triciclo. Trabajó en eso como 6 años. Después sacó licencia de conducir y por unos 20 años repartió pan en una camioneta.

Poco a poco fue tomando las oportunidades que su empleador le dio para poder surgir. Entonces, dio un gran paso y arrendó una panadería en Maipú (la San Manuel). Trabajó duro y se compró la panadería Euskadi en el 2008.

Le fue muy bien desde el inicio, ya que era una empresa que estaba produciendo adecuadamente y mantuvo a parte importante de los trabajadores.  Además, uno de sus hermanos (Miguel) llegó desde el sur para trabajar con él y colaborar en la administración. Y se vino a Santiago con su familia. Entre ellos, con un hijo de 17 años, a quien de inmediato le gustó el negocio y se hizo repartidor, entregando hoy más de mil kilos.

Don Julio y don Manuel son una dupla que ha sabido encauzar muy bien el negocio. De hecho, cuando comenzaron producían 17 sacos en la jornada del día; hoy son 28. En la noche partieron con 7 y subieron a 13.

La panadería ya está en el ADN de esta familia, según nos contó don Miguel, porque hay varios familiares (por parte de padre y también de madre) que están en el rubro.

En su caso no se le hizo difícil trabajar en administración, pese a que antes lo hacía en producción en el área forestal. “Traté de tomarle interés para aprender, para surgir y al mismo tiempo para apoyar a mi hermano. Creo que es importante contar con una persona de confianza… también es clave tener buenas relaciones con los trabajadores. Ser un equipo. Así se disminuyen los problemas”.

En la panadería Euskadi trabajan hoy aproximadamente 26 personas, incluyendo a quienes lo hacen en el mesón. Funciona de lunes a domingo, excepto en los feriados irrenunciables.

Don Julio es dueño, además, de otras panaderías. Dos en Maipú, llamadas San Manuel y la Santa Emilia, y otra en Recoleta, de nombre Nacimiento.

BUEN PAN

Don Miguel, quien hoy es el administrador, nos explicó que para tener un buen pan “lo importante es contar con buenos insumos, partiendo por la harina. Nosotros trabajamos con Pamol y Molinera El Rey, que tienen excelentes harinas para la marraqueta, la hallulla, el pan de completo y las fricas. En verdad son versátiles y sirven para todo”.

“También para tener buenos resultados hay que tener buenos hornos. Nosotros manejamos los hornos antiguos (Siam), donde sale muy rica la marraqueta. Lamentablemente algunas panaderías los han eliminado”.

LA MEJOR MARRAQUETA

Como ya sido la tónica de los otros años, ganar el concurso La Mejor Marraqueta les ha traído grandes beneficios. Pocos minutos después los clientes fueron a la panadería a felicitarlos y les llegaron otros nuevos solos. La venta les aumentó en promedio en 40%.

Como recibieron además una camioneta, tienen ahora un nuevo repartidor que está captando locales diferentes y abriendo otras rutas. Pero no sólo eso, al mesón llegan diariamente consumidores de comunas diferentes.

¡NOS ROBARON!

Dos trabajadoras del mesón nos contaron cómo vivieron el día en que ganaron el concurso. Marisol Palavecino y Claudia Hernández llegaban a su turno de las 13:30 horas, y desde lejos vieron que había canales de televisión.

“¡Nos robaron!”, dijo Claudia. Pero al acercarse vieron que estaba el furgón que se ganaron, que todos estaban celebrando y que gente de Indupan les estaba obsequiando pecheras, poleras y gorros.

“Fue de locos, pero muy emocionante. Ver a la televisión que te visita por algo bueno, que reconozcan el trabajo de una empresa de barrio, es un orgullo para todos. Porque aquí hay un trabajo de años”.

Cuenta que entrevistaron a varios clientes y que aún hoy (un mes después del concurso), “hay gente que viene a ver si realmente es aquí. Vienen de otras comunas. He atendido a personas de Mapocho, Huechuraba y hasta de Providencia. Vienen en auto, sólo a comprar marraquetas… Nos alegra mucho, porque los patrones se lo merecen. Son un siete”.

Estas trabajadoras nos contaron que unos días después del triunfo, celebraron en la panadería todo el personal. “Compartimos un asado, un banquete, bailamos. Fue muy lindo. Nos unió mucho más”.

ALMACÉN

Raúl Lobos es dueño de un almacén que está a unas 10 cuadras de la panadería (Minimarket Paola). Dice que desde que lo instaló, hace unos 25 años, siempre cuenta con el pan de Euskadi. “Es el mejor pan de este sector. Hay otros que traen más barato, pero de muy mala calidad. Así que no me cambio”.

Nos comentó que al ver el letrero que dice “Yo vendo la Mejor Marraqueta 2017”, sus clientes reaccionaron de forma “fenomenal”. De hecho, nos comenta que ha vendido mucho más, por lo que con bastante frecuencia ha tenido que solicitar que le surtan a media tarde. Y en promedio su venta aumentó en 25 kilos diarios.

“Tener un buen pan es un tremendo enganche para que entren a comprar otras cosas. Si usted viene en la tarde, a la hora de las 6, acá se hace una cola muy larga. Eso nos tiene muy contentos”.

CLIENTE DE MESÓN

Otra clienta, pero en su caso de mesón, es Marisol Flores. Ella asegura que compra pan en Euskadi hace 10 años. Dice que los otros vecinos sienten orgullo de que su panadería fuera la ganadora. “Hace tiempo debió tener ese triunfo, porque es la mejor marraqueta… Por algo seguimos comprando. Si antes veníamos con ganas por nuestro pan, hoy lo hacemos con mayor razón. Tenemos la mejor marraqueta, y no todos pueden darse ese lujo”.

Déjenos su comentario