Curso de primeros auxilios, en terreno

Llegamos hasta la Panadería Ralún de Lo Espejo, ubicada en Santa Anita 7528, esquina Av. Las Naciones, para impartir el curso de Primeros Auxilios, a los colaboradores de nuestro asociado.
Como gremio, hemos de estar preparados para todo lo que involucra la producción industrial y ella conlleva la seguridad de nuestras acciones y, también, la prevención de potenciales accidentes.


Acá está María Paz Sáez, instruyendo a los colaboradores con el curso de primero auxilios. Con atención y disposición Elsa Palomera, Juan Pablo Fuentes, Patricia Díaz y Modesto Ceballos recibieron la información, que todos los que trabajamos en panificación industrial debemos tener, para actuar en una eventual situación de emergencia y esta se suceda en nuestra actividad laboral.

Los primeros auxilios, son medidas terapéuticas urgentes que se aplican a las víctimas de accidentes o enfermedades repentinas hasta disponer de tratamiento especializado. El propósito de los primeros auxilios es aliviar el dolor y la ansiedad del herido o enfermo y evitar el agravamiento de su estado. En casos extremos son necesarios para evitar la muerte hasta que se consigue asistencia médica.

Los primeros auxilios varían según las necesidades de la víctima y según los conocimientos del socorrista. Saber lo que no se debe hacer es tan importante como saber qué hacer, porque una medida terapéutica mal aplicada puede producir complicaciones graves.

Las urgencias que requieren primeros auxilios con más frecuencia son los accidentes en los que se produce asfixia, paro cardíaco e infarto cardiaco, sangrado grave, envenenamiento, quemaduras, golpe de calor e insolación, desvanecimiento, coma, esguinces, fracturas y mordeduras de animales.

El aspecto general a auxiliar es el referente al sistema circulatorio, para evitar el shock. Se deben valorar la frecuencia cardiaca y la tensión arterial. Una valoración inicial se obtiene tomando el pulso: permite valorar la frecuencia y ritmo cardiaco, y su “fortaleza” nos indica una adecuada tensión arterial. El shock o choque es un trastorno hemodinámico agudo caracterizado por una perfusión inadecuada, general y duradera, de los tejidos que pone en peligro la vida. Los signos característicos son la piel fría y húmeda, los labios cianóticos (azulados), la taquicardia y la hipotensión arterial (pulso débil y rápido), la respiración superficial y las náuseas. Estos síntomas no son inmediatos; el shock puede desarrollarse varias horas después del accidente. Para evitarlo debe mantenerse abrigado al paciente e iniciar lo antes posible la perfusión de líquidos y electrolitos por vía intravenosa. Está prohibido administrar fármacos estimulantes y alcohol.

Déjenos su comentario