¿Por qué paso tantas horas en mi empresa?

 

Conozca la explicación que nos da un asesor experto de Action Coach, firma internacional en coaching de negocios. Él nos entrega algunos consejos para cambiar esta realidad, tener mejores resultados y una mayor calidad de vida.

Es un hecho que muchos de los industriales panaderos trabajan toda la semana y están en la empresa la mayor parte de las horas del día. Por lo tanto, sufren del síndrome “No tengo tiempo para nada”, sin ver la posibilidad de cambiarlo.

Para conocer una mirada en torno a esta realidad, Past & Panhe se reunió con Fernando Peirano, ingeniero comercial de la Universidad de Chile, quien cuenta con unos 30 años de experiencia en distintos cargos gerenciales y, en los 5 últimos, se ha dedicado a hacer consultorías en gestión a empresas, especialmente a emprendedores.

Para comenzar a analizar el tema, nos dice que “los negocios son el reflejo de los dueños. Vale decir, que cuando  se estancan y no avanzan, es porque el propietario no está realizando ciertas acciones o tomando determinadas decisiones. Nuestra especialidad es, entonces, ayudarlos a que jueguen mejor su rol dueños”.

AUTO EMPLEO

Peirano menciona que la mayoría de los empresarios pyme, se queja porque debe estar en el negocio por muchas horas, argumentando que en caso contrario, la cosa no funciona. “La responsabilidad de esto se encuentra en ellos mismos, ya que han diseñado el sistema así. Han hecho que todo dependa de su decisiones”.

Advierte que mientras no hagan un cambio profundo, esto seguirá pasando. “Lo que tienen no es un negocio, es un AUTO EMPLEO. O sea, se han fabricado un trabajo, que puede ser el más caro de tu vida, porque no te da descanso y trabajas de lunes a domingo, sin poder tomarte vacaciones”.

La explicación de esto, a su juicio, sería que muchos están muy pegados con el paradigma de que “ante el ojo del amo, engorda el ganado”. Lo que cree puede ser cierto, en el sentido de que el dueño debe tener el control del negocio. “Pero eso no significa estar en todos los detalles. Porque de ese modo, en la práctica no estás en nada”.

RECOMENDACIONES

El asesor dice que para rescatar tiempo y trabajar más en lo que es el rol del dueño, es decir, en hacer crecer el negocio, hay que dejar de enfocarse “en pasar el día”. Con esa conducta –explica-, sólo se logra un negocio que está dando vueltas sobre sí mismo. Pero no se construye un futuro, no se avanza y seguirá siendo un negocio que funciona, pero dependiendo de sus propietarios en todo.

Dice que conoce nuestro rubro, ya que ha tenido contacto con varios industriales y uno de sus libros sobre coaching de negocios, trata el caso de un matrimonio que es dueño de una panadería. “De cómo paso a paso se han ido desprendiendo de esto de tener que estar con las manos en la masa… el concepto es que el negocio trabaje para el dueño y no al revés”.

Dice que el ingrediente principal para hacer el cambio es la “motivación”. O sea, ganas de cambiar lo que se está haciendo en la actualidad. “Sin eso, por más que la persona lea, asista a seminarios o talleres o se contrate un coach, la situación no va a cambiar… hay que estar dispuesto a aplicar estrategias distintas para alcanzar resultados diferentes”.

Luego viene un proceso que consiste en darle forma a un negocio. “Nosotros decimos que el negocio es una empresa comercial, rentable, que funciona bien sin el dueño… Esto no se consigue de la noche a la mañana, ya que es un proceso de unos 2 años. Pero hay que ir paso a paso”.

Primero estableciendo el dominio y control del negocio para darle estabilidad. Enseguida,  hay que trabajar todas las estrategias comerciales que permitan crecer. Y además sistematizar. Vale decir, asegurar que el negocio tenga un nivel de eficiencia aceptable. Eso, para nosotros, es hacer más por menos.

El siguiente paso es formar equipos en los cuales se pueda delegar y confiar. Si no el dueño tendrá que  volver permanentemente a ocuparse de los detalles.

“Cuando un empresario tiene todo eso, se transforma en un gerente general y empieza a administrar recursos. Si logras que todo funcione bien, se puede alcanzar la visión de dueño y eso permite preocuparse del siguiente año, de 5 ó 10”.

EQUIPO DE TRABAJO

Le consultamos sobre las características del equipo de trabajadores que debe existir en una panadería. Dijo que la selección debe orientarse “más que por la calificación, por la actitud de las personas… Se debe escoger a quienes tengan la posibilidad de comprometerse, y a ellos hay que darles espacio para poder tomar decisiones. Eso permite que su nivel de funciones sea cada vez mayor, con lo cual el dueño empieza a desprenderse de ciertas actividades. Eso le libera tiempo para pensar en el futuro”.

Respecto de la costumbre en nuestra industria, en relación a que la mano derecha o el segundo de abordo sea el cónyuge o un pariente cercano, Peirano lo considera adecuado por el nivel de confianza, pero advierte que para que esto funcione, hay que establecer reglas muy claras. “Cuando no se determina una línea de mando precisa y hay dos cabezas, eso tiene un mal pronóstico”.

CIRCULO VICIOSO

El asesor indica que la falta de decisión de cambiar la forma de trabajar, hace que los problemas se repiten año a año. “Los temas que están pendientes y son importantes no se enfrentan. Todos cometemos el error de creer que lo urgente es lo prioritario. Y lo más importante lo dejamos de lado. No le dedicamos tiempo”.

Entonces, a su juicio, la pregunta central es, ¿trabajas para el negocio o en el negocio? Si es la última opción, estarás todo el día preocupado de “apagar incendios”. Pero si trabajas “para el negocio”, puedes abordar las oportunidades del mismo, tales como innovar, atraer más clientes, abrir nuevas líneas de productos… Eso se considera que es fundamental que lo haga el dueño y que le ocupe su mayor cantidad de tiempo disponible.

Precisa que si el equipo de trabajo es muy dependiente del propietario, no resuelve problemas o no toma decisiones, el inconveniente es el tipo de liderazgo que se ejerce. “El dueño tiene que obtener lo mejor de cada una de las personas, y hay que hacerse también una pregunta, ¿cómo me aseguro de contratar a los mejores desde el principio? O sea, establecer lo que estoy buscando: ¿Alguien con experiencia o calificación o alguien que se subirá al bote y remará conmigo y en la cual yo podré confiar?”.

“Se puede enseñar a una persona las técnicas y el oficio, pero la actitud, el compromiso y la lealtad, es algo que se debe traer preinstalado”.

Por otro lado, advierte que hay que invertir tiempo en formar equipos y hasta en un plan de sucesión. Preguntarse si existe realmente interés en alguien de la familia en seguir con el negocio.

Y respecto de la falta de ese interés en las nuevas generaciones, señala que “hay que ofrecerles proyectos atractivos… Si ellos no ven que hay una proyección personal, será gente que estará máximo un año en el negocio”.

“Si el padre el plantea al hijo la posibilidad de expandirse, crear un marca propia, tener otros canales de distribución… O sea, él ve que tiene la posibilidad de aportar, ahí se puede involucrar. En caso contrario, quedarse a cargo del mismo modelo que tiene atrapado a su padre, no será atractivo. Por eso, la nueva visión del dueño del negocio se debe armar hoy, cambiando la forma de operar”.

EXPANDIRSE

Peirano nos advierte que siempre hay que procurar planificarse bien antes de tomar cualquier decisión. “Lo primero, antes de expandirse, es eliminar el caos. Es lo mismo que si quieres construir un edificio. Debes preocuparte de tener buenas bases. Si tienes un negocio y quieres crecer, debes buscar la forma de darle estabilidad primero”.

Para eso menciona 4 pilares fundamentales:

  1. Destino (meta en 10, 20 y más años).
  2. Tener dominio del tiempo.
  3. El control de las finanzas básicas y ciertos indicadores (el negocio te habla a través de los números. Te dice si está bien o no).
  4. La consistencia en el cumplimiento de la promesa de servicio (si dices que tienes ciertas características, las tienes que mantener siempre).

“Solo después de trabajar estos aspectos, puedes aplicar una estrategia comercial para proyectar un mayor crecimiento”.

Al finalizar nos dice que siempre es útil contar con una asesoría a la hora de querer mejorar las cosas en el negocio. Dice que él siempre compara su trabajo con lo que hace el “Encantador de Perros”. La gente lo llama para educar al perro, pero siempre termina educando al dueño. En nuestro caso, el negocio no es el que debe modificarse, sino la forma de actuar del propietario.

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