Infórmese lo qué debe hacer ante la Ley del Saco que parte el 17 de septiembre

Con  preocupación hemos constatado que muchos industriales panaderos no se han informado, ni menos tomado los resguardos o las decisiones necesarias para afrontar lo que les implicará adaptarse a la llamada Ley del Saco, que entra en vigencia el 17 de septiembre próximo. Es decir, la reforma que establece que  la carga máxima que pueden movilizar las personas llega a 25 kilos y, por ende, los sacos de harina y otros insumos no podrán superar ese peso.

Como mencionamos en un reportaje anterior, a nivel de las empresas proveedoras de harina, varias llevan más de un año trabajando en torno al tema;  ya sea  ensayado nuevos formatos, cambiando envases, reestructurando sus bodegas y repensando la forma en que van a despachar.

Pero a pocos meses de la entrada en vigencia de la nueva norma, sigue existiendo una brecha importante por resolver en las panaderías. Y para colaborar un poco en la toma de decisiones, abordamos el  tema junto a ejecutivos de Molinera San Cristóbal. Sobre la base de dicha conversación, podemos establecer cuáles son los aspectos básicos que usted debe considerar.

1.-  Los tiempos de descargas del producto en las panaderías se van a duplicar y hasta cuadruplicar (esto porque en muchos casos, los trabajadores bajaban hasta dos casos de 50 kilos por trayecto entre el camión y la bodega).

Roberto Goldfarb Postas, subgerente de Marketing  de la mencionada empresa, nos explica que darán instrucciones precisas a sus funcionarios en relación a ceñirse a lo que la ley expresa, ya que pueden existir responsabilidades cruzadas en las transgresiones.

Por lo tanto, el industrial deberá asumir el mayor tiempo que tendrá un camión estacionado al lado de la panadería y la circulación de gente externa entrando y saliendo de la misma.

2.- Analizar la posibilidad de parcelar los despachos de harina en varias oportunidades dentro de un mes. Pero debe calcularlo muy bien para no correr el riesgo de quedarse sin stock. O sea, hay que ser más eficientes en ese sentido.

3.- Garantizar una vía expedita para la descarga de los sacos mediante carros (tipo “yeguas”).  Esto es,  intervenir donde hay veredas, soleras y peldaños para facilitar que circule la carga sin exponerse a riesgos como que por los saltos se salgan las ruedas o se desarme el carro (que en teoría llevará más de 100 kilos por trayecto). También se debe procurar el espacio adecuado para que se movilicen hasta la bodega.

Para solucionar el problema del tiempo involucrado para atender a cada cliente, algunas empresas proveedoras están buscando o diseñando nuevos modelos de carros. Estos deben ser de un tamaño discreto y de gran resistencia para el uso intensivo.

4.- Pérdida de eficiencia de la bodega. Ello afectará a los industriales y también a las molineras. En el caso de San Cristóbal, se calculó que al almacenar muchas más unidades de sacos para una misma cantidad de harina, se pierde el 17% de la capacidad. La situación de produce porque hay que cambiar la forma de apilarlos.

5.- No esperar hasta el último mes para tomar medidas y hacer las consultas de las modalidades de descarga que tendrán sus proveedores. Es probable que las molineras y las empresas que hacen sacos,  comiencen a despachar los nuevos formatos en la medida en que se les terminen los stocks de los anteriores. Esto les permitirá tener una marcha blanca para precisar los ajustes a realizar.

6.- Evaluar la posibilidad de cambiar la ubicación de su bodega, si ésta se localiza en un subterráneo o segundo piso. Ambas situaciones impedirían usar un carro de descarga, por lo que obviamente su tiempo de descarga será inevitablemente mayor.

Para esos casos se podría contemplar la habilitación de un tobogán de descarga o un montacarga que agilizara el proceso. Pero si no se hace, el escenario es que las molineras dejarán el producto dentro de la panadería, pero no en la bodega misma, y usted deberá  destinar personal para bajar o subir los sacos por las escaleras.

7.- Estudiar la posibilidad de comprar maxi sacos (con capacidades cercanas a los 800 kilos). En ese caso, el camión ingresaría a una zona de descarga y con un brazo mecánico bajaría el producto.

8.- Analizar la viabilidad del tema de contar con silos.  Ahí se hace necesario que la instalación contemple un elemento para conectarse al camión, de modo de poder efectuar la descarga. Si bien es más frecuente que los utilicen industrias grandes, como las plantas elaboradoras y no panaderías de barrio, sí existen empresas que ofrecen alternativas para nuestros negocios (ver detalle en subtítulo). La ventaja es que la descarga es sumamente rápida, pero hay una inversión inicial no menor que se debe asumir. Ahora bien, se debe considerar que cada silo podrá recibir sólo un tipo de harina.

9.- Si hay mujeres y menores de edad trabajando, se debe contemplar que no pueden movilizar cargas superiores a 20 kilos. Si bien no es probable que haya inspectores al interior de su empresa, recuerde que puede haber denuncias originadas por los trabajadores.

10.- Repasar las recetas. Recuerde que los cálculos de ingredientes como sal, agua, grasa o mejoradores, están calculados para sacos de 50 kilos. Evite que se cometan errores si se utiliza para algún pan sólo un saco de 25.

Lo ideal es hablar ahora mismo con su proveedor, a través de su fuerza de venta, para analizar cómo abordaran el tema y los posibles ajustes que se deben concretar.

SILOS

Equipalim Limitada es una de las marcas que ofrece silos para panaderías. Su gerente, Jean Jacques Moyou, nos dijo que de acuerdo a sus análisis, los industriales van a necesitar el doble de capacidad de almacenaje una vez que comience a regir la nueva norma.  “La ventaja del silo es que va en altura, no en superficie. Entonces, en una base de 3 por 3 metros, se puede almacenar lo que se desee. Si uno lo analiza bien, al final es menos costoso, porque el metro cuadrado de la panadería es muy valioso y puede ser destinado otras funciones”.

Nos comenta que los ubican en las bodegas “y ocupamos mucho menos espacio, lo que es favorable, porque en el mismo lugar se pueden almacenar otros productos… Tenemos silos desde 2 toneladas hasta 40”.

La instalación tradicional de dos silos, una tolva de pesaje al lado de las amasadoras y un tubo de carga que llega hasta una zona en que se puede conectar el camión que traslada la harina, demora 5 a 6 días en quedar funcionando.  “Otra ventaja es que la harina que llega a la amasadora es más limpia. No es el caso cuando se usan sacos, porque lo que hacen es sacudirlos sobre la amasadora y en ocasiones caen residuos que pueden haberse adherido mientras estuvieron en el suelo, en los pallets o en el traslado en los camiones”.

“Por otro lado, el sistema te da la cantidad exacta de harina para las amasadoras. Se programa y punto, lo que es muy importante si se trata de no usar cantidades variables…Además, no hay esfuerzo humano, con lo que se contribuye a la salud laboral de los trabajadores”.

Comenta que entre 10 y 12 panaderías –entre ellas algunas pymes- ya usan sus silos. Mencionó, por ejemplo, que en el barrio Franklin hay una que tiene 2 de 10 toneladas hace 4 ó 5 años y les han funcionado perfectamente. “La estructura es metálica y  la gran mayoría consta de una tela especial de alta resistencia”

“Otra ventaja es que permite saber con exactitud la cantidad de harina con que cuenta, por lo que se puede programar un llenado oportuno para no sufrir de falta de insumos. El costo más básico de un sistema completo, implica una inversión de entre 15 y 18 millones de pesos, y de unos 50 para mayores volúmenes”.

La mantención, asegura, es muy básica. “Tenemos clientes que llevan años y no le han hecho nada. No obstante, yo recomiendo después de algunos años la limpieza de la tela y, en la medida de lo posible, también una sanitización anual”.

Respecto de la vida útil, nos comenta que los primeros silos que instalaron en el país datan de hace unos 30 años y funcionan perfectamente. La marca que trabajan es de una empresa italiana llamada Eurosilos.

LO QUE DICE LA NORMA

La ley número 20.949, modifica el Código del Trabajo para reducir el peso de las cargas de manipulación manual. Se trata de un proyecto de ley originado en moción de los senadores Andrés Allamand, Hernán Larraín, Alejandro García-Huidobro y Jaime Orpis.

1.- Se sustituye el artículo 211-H por el siguiente:

“Artículo 211-H.- Si la manipulación manual es inevitable y las ayudas mecánicas no pueden usarse, no se permitirá que se opere con cargas superiores a 25 kilogramos. Esta carga será modificada en la medida que existan otros factores agravantes, caso en el cual, la manipulación deberá efectuarse en conformidad a lo dispuesto en el decreto supremo Nº 63, del Ministerio del Trabajo y Previsión Social del año 2005, que aprueba reglamento para la aplicación de la ley Nº 20.001, regulando el peso máximo de carga humana, y en la Guía Técnica para la Evaluación y Control de los Riesgos Asociados al Manejo o Manipulación Manual de Carga.”.

  1. Se reemplaza el artículo 211-J por el que sigue:

“Artículo 211-J.- Los menores de 18 años y las mujeres no podrán llevar, transportar, cargar, arrastrar ni empujar manualmente, y sin ayuda mecánica, cargas superiores a 20 kilogramos. Para estos trabajadores, el empleador deberá implementar medidas de seguridad y mitigación, tales como rotación de trabajadores, disminución de las alturas de levantamiento o aumento de la frecuencia con que se manipula la carga. El detalle de la implementación de dichas medidas estará contenido en la Guía Técnica para la Evaluación y Control de los Riesgos Asociados al Manejo o Manipulación Manual de Carga”.

 

 

 

 

 

 

COMENTARIOS

Déjenos su comentario