Hermann von Mühlenbrock, presidente de SOFOFA que deja el cargo a fin de mes: “Lo que Indupan dice, lo hace”

Hermann von Mühlenbrock Soto, nació el 20 de marzo de 1947 en la ciudad de Santiago, en el seno de una familia encabezada por su padre Hermann, de profesión abogado y su esposa Rebeca, dueña de casa.

Fue el mayor de 3 hermanos varones, junto a Ricardo y Federico, ambos médicos. Paradójicamente, cuando él nació su familia fue completando un cuaderno de “vida”. De esos típicos en que se registran la primera comida, los primeros pasos…  En la sección en que se agregaba lo que sería en el futuro, su padre colocó: “Industrial o comerciante”.

Y fue una premonición, porque a los 14 años, durante sus vacaciones vendía o arrendaba las historietas y libros que su padre le regalaba y que ya había leído. Pocos años después, como a los 16 ó 17, con un amigo compraban huevos en una granja y los vendían a los vecinos.

Cuando ingresó a la universidad, con un compañero instalaron un pequeño almacén junto a su casa (en calle Las Luciérnagas, cerca de Vespucio con Bilbao, en La Reina) que atendían cuando no estaban en clases. El resto del tiempo, le pagaban a algún joven para que lo hiciera.

Sus estudios los cursó en el Instituto de Humanidades Luis Campino, en el Liceo de Aplicación y en la Universidad de Chile de la capital, desde donde egresaría en el año 1969 con el título profesional de ingeniero comercial. “Lo que escribió el papá se fue cumpliendo. Claro que tuve la suerte de poder formarme, de ir a la universidad. Esto me permitió ser un buen empresario y ejecutivo. Además, el papá siempre nos inculcó principios y valores que me marcaron en la vida, tales como el trabajo, la amistad y la lealtad”.

Se inició profesionalmente como jefe de sistemas de información de la Compañía de Aceros del Pacífico (CAP), donde se mantuvo hasta 1975. Ese año asumió el rol de consultor en Langton Clark y en 1979 se trasladó a la gerencia de administración y finanzas de la proveedora de productos de acero Cintac.

En 1983 dejó la empresa para asumir la gerencia general de la siderúrgica AZA, filial de la propia Cintac. Nueve años después, tras la compra de las operaciones de la compañía por parte de la brasileña Gerdau, asumió el mismo puesto en la naciente Gerdau AZA.

A mediados de 1996 fue elegido presidente de la Asociación de Industrias Metalúrgicas y Metalmecánicas (Asimet), responsabilidad que ejerció hasta fines del 2000. En ese lapso le tocó encarar los negativos efectos derivados de la crisis financiera asiática en la economía del país.

En forma paralela a su paso por distintas empresas, tuvo varios emprendimientos, como una empresa textil, una maderera y una pesquera, donde también ejerció como ejecutivo.

En 2012, después de 29 años, concretó su retiro de Gerdau AZA. Tres meses y medio después pasó a liderar SOFOFA, entidad que mantenía vacante el puesto de presidente desde el fallecimiento de Andrés Concha. Y llegó a ese cargo por una propuesta de consenso de los consejeros.

En abril de 2015 consiguió la reelección tras superar por amplio margen al empresario Andrés Navarro. Hoy dice que tiene los mejores recuerdos, por los grandes valores que su contrincante demostró como competidor.

Durante estos 4 años como presidente de SOFOFA, ha compatibilizado este cargo ad honorem con algunos directorios. Aunque reconoce que la mayor parte de su tiempo lo dedicó a la federación gremial.

En lo más íntimo, podemos mencionar que está casado con Loreto Izquierdo Bergmann; es padre de siete hijos, los que le han alegrado la vida con 9 nietos (entre 11 años y un mes),  y espera con mucha emoción la llegada del décimo en septiembre.

El 31 de mayo será su último día como presidente de SOFOFA, ya que durante esa tarde se elegirá a quien lo reemplazará en el cargo. Dice que pocas horas después se tomará unas buenas vacaciones con su esposa y a partir de julio tendrá más tiempo para compartir con sus nietos, hijos y su madre (de 94 años). Además, viajará más seguido a un campo que tiene en Puchuncaví.

De todas formas, reconoce que si lo llaman para integrar algún otro directorio, escuchará con atención las propuestas. “Pero evidentemente tendré una vida mucho más tranquila” asegura.

Al terminar esta etapa dice que se va con una “experiencia de vida extraordinaria”.

– ¿Cuándo era niño o joven, tuvo algún cargo de representatividad?

– De niño fui presidente del Club Deportivo Las Arañas. Llevaba el nombre de la calle en que estaba. En la universidad fui presidente de curso y después que egresé, fui presidente de otros clubes deportivos que había en las empresas. En Asimet creamos la Corporación Deportiva Metalúrgica, en la época en que Jorge Matte tenía la presidencia de la entidad. Allí hicimos un trabajo maravilloso, ya que participaban miles de trabajadores de la industria metalúrgica y metal mecánica. Recuerdo que con ocasión de  unas olimpiadas, llevamos a trabajadores a Talcahuano y para algunos fue la primera vez que vieron el mar. Esa corporación nos dio muchas satisfacciones.

– ¿En su etapa de presidente de SOFOFA, qué ha sido lo más grato para usted?

– Lo que me ha puesto realmente contento, es que en la SOFOFA aplicamos esa afirmación de que “Chile es muy distinto a Santiago”, y que realmente las regiones tienen una voz, un poder que está bastante oculto. Lo que hicimos en estos años fue dar importancia a las regiones, entendiendo que Chile son las regiones. Humildemente, creo que hemos tenido éxito en que la SOFOFA esté presente desde Arica a Punta Arenas.

Hemos dado, además, visibilidad al problema de la Araucanía; aclarando que no es de los habitantes de la Novena Región, sino de todos los chilenos. Yo siempre he dicho que si el problema de la Araucanía estuviera en Santiago se habría solucionado rápidamente.

La otra cosa muy grata, es el trabajo que hemos hecho con los dirigentes sindicales. Ahí SOFOFA se ha posicionado muy fuerte. Nos hemos juntado en  forma muy activa con centrales sindicales de todo el país, que incluso tienen más socios que la CUT. Sabemos que tanto los trabajadores como los empresarios compartimos un solo objetivo: Que a este país le vaya bien.

Las relaciones laborales deben ser de respeto, donde se reconozcan todas las capacidades que tengan los trabajadores. Eso lo estamos trabajando con ellos y los puntos de encuentro son infinitamente mayores que los de desencuentros… Tenemos que tener la capacidad de abordar todos los temas… los empresarios no nos podemos poner en una trinchera y los empleados en otra. El crecimiento se va a lograr en la medida que tengamos la generosidad de deponer posiciones rígidas.

-¿Qué fue lo más complicado?

– Lo que me incomoda es que los empresarios tenemos, o tienen,  la mala costumbre de hablar en “off”. Eso creo que nos hace un tremendo daño. Eso de no tener la capacidad de criticar abierta y claramente. Eso de no poder discutir, analizar y ver de frente las críticas que se hacen. Porque cuando la gente critica en “off”, tú no sabes quién te está criticando. Esa es una mala costumbre que se ha instalado en el último tiempo.

Nosotros cuestionamos al mundo político, pero ellos tienen la valentía de hablar siempre en “on”. Entonces, tú sabes quién está discrepando contigo y quién te está atacando. Acá lamentablemente se ha instalando la mala costumbre del off, que creo que hace muy mal porque genera situaciones que te pueden ofender, pero que provienen del anonimato.

– ¿Cómo cree que van a recordar su presidencia en SOFOFA?

– Hemos abierto la SOFOFA a muchos más gremios, regionales y sectoriales. Entre ellos, el de ustedes, que representa a miles de pequeños y medianos empresarios. Lo que buscamos es cambiar la caricatura de que están solo los “guatones del puro”, es decir, los grandes empresarios. La SOFOFA tiene pequeñas y medianas empresas, además de una cantidad enorme de gremios. Y cada día más quieren entrar. Ya ingresó el pisco, las energías renovables y se integrarán los pequeños generadores, etc.… Nosotros hemos apuntado a aumentar la participación y a poner a disposición de estos gremios la infraestructura de SOFOFA.

La idea es ver cómo podemos ayudar a solucionar un problema que ustedes puedan tener. Colocar la SOFOFA al servicio de los gremios regionales y sectoriales, en el lugar en que se encuentren.

Lo otro que hemos procurado repetir en forma reiterada y majadera, son los principios sobre los cuales se debe hacer una empresa. Es decir, respeto por los trabajadores, por los clientes, ser una compañía transparente. Por eso somos el único gremio que va a implementar un sistema de gestión con Chile Transparente. Estamos abriendo la SOFOFA para que vean cómo se ejerce el poder, cómo se financia y se administra. Eso es un gran aporte.

– Indupan firmó primero ese acuerdo con Chile Transparente…

– Así supimos cuando conversamos con ustedes. Por eso felicitamos a José Carreño, por el trabajo que ustedes están haciendo.

– ¿Qué le gustaría que se hiciera de aquí en adelante en SOFOFA?

– A mí me hubiera gustado impulsar con más fuerza cambios  importantes en al ámbito educacional. Tenemos una OTIC, una OTEC, 5 colegios… creo que ahí pudimos haber hecho un cambio.

Así como pasamos de 7 gremios regionales a 24, o pasamos de 34 gremios sectoriales a 44, tal vez debiéramos haber tenido más fuerza para generar más y mejores colegios. Ahí  hay un ámbito en el que los nuevos dirigentes de SOFOFA pueden dar énfasis.

Lo otro es que uno siempre quiere que el proceso que uno comenzó se continúe, así es que espero que se siga dando fuerza a la representatividad de las regiones… que el “partido” se juegue en la regiones. Que a los gremios sectoriales se les de apoyo en todo Chile.

Finalmente me gustaría que se siga trabajando en políticas públicas. SOFOFA es un gremio que tiene 19 comisiones andando. Nos hemos concentrado con mucha fuerza en los últimos años, en colaborar con el Gobierno en la definición de políticas públicas. Eso es muy importante para tener un país cada vez más desarrollado, respetuoso y equitativo.

– A nivel de la prensa se está hablando de dos posibles candidatos, ¿qué destaca usted de Rodrigo Álvarez y de Bernardo Larraín?

– Oficialmente (al momento de esta entrevista) no hay ningún candidato. Pero los dos que usted menciona son grandes profesionales y personas. Creo que por eso se definió un proceso democrático, donde a través de una elección, los más de 100 consejeros, bien informados,  decidirán cuál es el próximo presidente. Creo que eso está muy acorde con los tiempos y con la transparencia de que hablamos. ¿Qué mejor que un proceso democrático, abierto, competitivo e imparcial decida? Que gane el que los consejeros elijan.

INDUPAN

– Usted fue uno de los impulsores, junto a Ignacio Guerrero, gerente de Coordinación Sectorial y Desarrollo Regional, para que Indupan Ingresara a SOFOFA. ¿Por qué apoyaron esto?

– Primero por el tema que ya tocamos, de su interés por trabajar la transparencia. Pero también porque visualizamos que es un gremio tremendamente proactivo. Esta campaña que lanzaron el otro día en el parque Bustamante (Ruta de la Marraqueta), donde ustedes se colocan metas de producir productos más sanos, a pesar de los problemas que les significa, es un ejemplo de cómo muchos gremios e industrias deben entrar en lo que yo denomino autorregulación. No quedarse pegados y que a la larga sea la autoridad la que los regule. Esa característica de proactividad fue el gran sello que hemos visto en Indupan. Y lo hemos corroborado siempre las veces en que hemos conversado.

– Desde la incorporación de Indupan en enero, imagino que usted ha conocido un poco más a nuestro gremio. ¿Ha variado su visión sobre nuestro sector?

-No, al revés. Hemos ido ratificando todo lo que vimos cuando comenzamos a conversar con ustedes, en cuanto a las características del gremio. Por lo que contaba Ignacio y por lo que uno vio el martes (Ruta de la Marraqueta), lo que ustedes dicen, realmente lo hacen. A veces una falla que tenemos es precisamente que se nos desalinea el discurso con la práctica. A veces hablamos re bonito, pero lo que hacemos no va en la misma línea. En el caso de ustedes, hemos podido ratificar todo lo que decían. Me acuerdo también, a modo de ejemplo, que cuando fuimos a la panadería San Camilo, igualmente constatamos que lo que dicen lo hacen. Creo que es un muy buen proceder y es en eso en lo que hay que trabajar fuerte como empresarios.

 

 

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